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…Es como cualquier camino de devolución espiritual (he dicho devolución, con ”d”), no sirve de nada si no nos sumergimos en la experiencia mística. No sirve de nada doctorarse en las grandes líneas religioso-filosóficas, saberse los clásicos, aprender de memoria el Corán, la Biblia, citar con los ojos cerrados a Buda, Eckart, Spinoza, etc. si algún elemento de su lectura en algún momento no ha logrado cambiar un gramo de algo en nuestra conciencia. Si no se opera ese cambio en el interior (del Tener al Ser), por ínfimo que sea, no ha ocurrido nada, absolutamente nada más que especulación intelectual, es decir, nada. Esto se ejemplifica en el cuento del Ilustre doctor en teología que un día le pide al barquero que le dé un paseo por el lago, lo conocen, ¿verdad?
Juan Trigo
Fuente: artículo de “Crisis económica 2011“.


Hay quien se pierde por los vericuetos del intelecto, pensando que la sabiduría es saber muchas cosas y tener muchos datos.
Creo que la sabiduría comienza el día que empiezas a olvidar todo esto, pero tenemos mucho miedo a la desnudez. Pensamos que somos lo que tenemos, y algunos descubren la verdad el día de su muerte.
Como era ese cuento?
No es un cuento, Mária, es una realidad. A muchos terminales se les ilumina el rostro en el momento antes del tránsito, como si dijeran algo así como, “Ah, ¿era eso? Pues vaya…”
Perdón, es que no ví el enlace al cuento, preguntaba por él.
Gracias.
Un beso