Campaña de regalos de Navidad: DICCIONARIOS DE LA FALSEDAD

Juan Trigo: ¿Qué os parece montar una campaña de regalos de Navidad consistentes en DICCIONARIOS DE LA FALSEDAD, en cuyo prólogos podría escribirse algo así, como “Breves instrucciones para echarle algo contundente a la cara a todo político/banquero que se invente palabras y/o significados con el objeto de disfrazar su próxima fechoría”?

Palabras que me he olvidado (vendrás más, son infinitas, tantas como las variantes de la fechoría):

QUITA: refiriéndose al 50% de asunción de la vergüenza por haberse hecho de oro a costa de los presupuestos de Grecia. Es como si por arte de magia logramos acorralar al mafioso de turno en un callejón y accede a devolvernos el 50% de lo que nos ha robado.

CONSTITUCIÓN: Libro sagrado en otras épocas y que definía la esencia de la DEMOS-CRACIA; ahora completamente en desuso, y substituido por un documento de Word rápidamente enmendable por quien tenga el password.

Fuente: Juan Trigo en Crisis Económica 2010

Imagen: Estudio Minga (продолжение)

Published in: on 7 diciembre, 2011 at 18:28  Dejar un comentario  

El Carpe Diem de Omar Khayyam

A lo largo de nuestra andadura por los caminos de la angustia ante lo que pueda depararnos el futuro, los grandes pensadores, ya de viejos y a modo de epitafio, y después de haber usado mucho el arte de no saber vivir, nos recomiendan tomarnos las cosas de modo muy distinto al que nos fuerza nuestra predisposición a todos los temores posibles. Además de recomendar releer los famosos epitafios de Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges, y tantos otros, os propongo hoy un muestrario del Rubayat de Omar Khayyam, sobre el que creo que no hacen falta comentarios.

¿Temes lo que puede traerte el mañana?
No te adhieras a nada, no interrogues a los libros ni a tu prójimo.
Ten confianza; de otro modo, el infortunio no dejará de justificar tus aprehensiones.

Al mundo me trajeron sin mi consentimiento y los ojos abrí con sorpresa infinita, partiré después de reposarme un tiempo sin saber la razón de mi entrada y salida.

¡Un instante de aliento en la ruta desierta gustar solo una gota del agua de la vida!
Las estrellas se apagan; la caravana alerta parte ya hacia la Nada: ¡ya es la hora, despierta!

Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, procura ser feliz hoy. Coge un ánfora de vino, siéntate a la luz de la luna y bebe, mientras te dices que quizás mañana te busque, en vano, el astro de la noche.

El viento del sur marchitó las rosas que loaba, en sus cantos, el ruiseñor. ¿Habrá que llorar por ellas o por nosotros? Cuando la muerte marchite nuestras mejillas, otras rosas se abrirán.

Bien sabes que no tienes ningún poder sobre el destino, ¿por qué la incertidumbre del mañana motiva tu ansiedad? Si eres prudente, goza el momento que pasa; lo futuro ¿qué encerrará?

Caeremos en la ruta del amor, y nos pisoteará el destino. ¡Oh, mi pequeñuela! ¡Oh, mi preciosa copa! Levántate, y  dame tus labios, antes de que me convierta en polvo.

¿Sabes lo que te puede acontecer mañana? Ten confianza, pues, de lo contrario, no dejará el infortunio de justificar tus temores. No te apegues a nada. No interrogues los libros ni a los hombres: él destino es inescrutable.

¡Cuán débil es el hombre! ¡Qué ineluctable el destino! Faltamos a nuestros juramentos, y la deshonra nos es indiferente. Yo mismo, a menudo, obro como un insensato; mas tengo la disculpa de estar enamorado.

Supongamos que hayas resuelto el enigma del universo, ¿cuál es tu destino? Supongamos que hayas arrancado a la verdad todos sus velos, ¿cuál es tu destino. Supongamos que hayas vivido feliz cien años, y vayas a vivir aún cien años más ¿cuál es tu destino?

La verdad y el error, la certeza y la duda, no son sino palabras huecas como pompas de jabón. Irisadas o grises, esas burbujas son la imagen fiel de nuestra vida.

Todo el mundo quisiera marchar por la senda del conocimiento.
Unos la buscan afanosamente; otros dicen haberla encontrado ya.
Mas un día una voz clamará: “No hay ruta ni sendero.”

El vasto mundo: un grano de polvo en el espacio. La vana ciencia de los hombres: palabras. Los pueblos, las bestias y las flores de los siete climas: sombras. El fruto de tu continua meditación: nada.

Los sabios no podrán enseñarte nunca nada, mas la caricia de unas negras pestañas de mujer te revelará la felicidad. No olvides que tus
días sobre la tierra están contados, y que bien pronto volverás al polvo. Trae vino, busca un lugar al abrigo de importunos, y deja que la vid te consuele.

Gira la ruleta, indiferente al cálculo de los sabios. Renuncia al esfuerzo vano de contar las estrellas. Medita más bien en esta verdad: habrás de morir, no soñarás más, y los gusanos de la tumba, o los perros vagabundos se disputarán tus despojos.

Los sabios de mayor renombre caminaron en las tinieblas de la ignorancia; fueron, sin embargo, las lumbreras de su tiempo. ¿Su obra? Dijeron unas cuantas palabras confusas y se quedaron, después, profundamente dormidos.

Juan Trigo, en “Crisis económica 2010

Published in: on 18 octubre, 2011 at 22:00  Dejar un comentario  

Ha comenzado una bella revolución

“No necesitamos líderes, no necesitamos héroes, no necesitamos cristalizar los movimientos en unas siglas ni acrónimos, no necesitamos ningún culto a la personalidad, no necesitamos ninguna jerarquía. Solo necesitamos una cosa, proponer que la gente despierte y se ponga andar por sí misma. Esa es la increíble belleza de la revolución que ha comenzado. Es la revolución de los corazones, no de las estructuras.”

Juan Trigo, en “Crisis económica 2010

Published in: on 15 octubre, 2011 at 9:14  Comentarios (1)  

La Raíz de la Crisis Económica

*

“Nuestro sistema económico está basado en el neurótico principio del crecimiento ilimitado y se basa en provocar, via la publicidad y otros medios generadores de insatisfacción, que la gente consuma todo lo que pueda y por lo tanto se hipoteque todo lo que los bancos le dejen. El llamado estallido de la llamada crisis Económica, como no ha atacado ni de lejos la raíz del problema, tan pronto como la propia dinámica del ciclo económico dé la vuelta al sentido de la recesión, la gente va a lanzarse a consumir de nuevo para hacerse la ilusión de que es feliz.”

Juan Trigo, “Crisis económica 2010

SER CONSCIENTES DE NUESTRA PROPIA VORACIDAD

Published in: on 5 octubre, 2011 at 8:44  Comentarios (1)  

¿Necesitamos nombrar a sabios que decidan por nosotros?

*

Debemos confiar en que los vientos del cambio han llegado también a nuestros corazones. Claro que hay sabios, miles, unos más conocidos como Hessel, Saramago, San Pedro, Leonardo Boff, Vicente Ferrer, y otros menos, pero están en cada uno de nosotros.

Juan Trigo (Extracto de un comentario suyo en uno de sus artículos: “Crisis económica 2010“)

Published in: on 25 septiembre, 2011 at 21:19  Dejar un comentario  

La prisión



*


Imagínate a un hombre que tiene que rescatar a gente de cierta prisión. Se ha decidido que sólo hay un modo plausible de llevar esto a cabo.

El libertador tiene que entrar en la prisión sin atraer la atención. Debe permanecer allí relativamente libre para actuar durante cierto período. La solución escogida es que entrará como convicto.

Por consiguiente, hace los preparativos, oportunos para que le capturen y le sentencien. Como otros que han caído víctimas de este sistema, se le envía a la prisión que es su meta.

Cuando llega, sabe que se le ha despojado de cualquier posible dispositivo que le pudiese haber ayudado en una escapada. Todo lo que posee es su plan, su ingenio, su habilidad y su conocimiento. Por lo demás, tiene que arreglárselas con equipo improvisado, adquirido en la propia prisión.

El mayor problema es que los prisioneros sufren de psicosis carcelaria. Esto les hace pensar que su prisión es el mundo entero. Otra característica es el olvido de partes esenciales de su pasado. Por consiguiente, casi no poseen memoria alguna de la existencia, perfil y detalle del mundo exterior.

La historia de los compañeros de prisión de este hombre es una historia carcelaria. Sus vidas son vidas carcelarias. Piensan y actúan en base a ello.

Por ejemplo, en vez de acumular pan como provisión para la huida, lo moldean y hacen dominós con los cuales juegan. Saben que alguno de estos juegos son diversiones, pero otros los consideran reales. A las ratas, que podían entrenar como medio de comunicación con el exterior, las tratan como animales domésticos. Beben el líquido de limpieza que contiene alcohol, el cual les produce alucinaciones placenteras. Considerarían una triste pérdida, incluso un crimen, si alguien lo usase para drogar y dejar inconscientes a los guardianes, haciendo posible la huida.

El problema se agrava, ya que los desdichados han olvidado el significado de algunas de las palabras normales que hemos estado usando. Si les pides una definición para palabras tales como “provisiones”, “viaje”, “huida”, obtendrías una lista de significaciones como “rancho carcelario”, “caminar de un bloque de celdas a otro”, y “evitar el castigo por parte de los guardianes”.

“El mundo exterior” sonaría a sus oídos como una extraña contradicción: “Ya que éste es el mundo, este lugar donde vivimos -dirían-, ¿cómo puede haber otro fuera?”.
El hombre que está trabajando en el plan de rescate, al principio, sólo puede actuar mediante analogía.

Hay pocos prisioneros que acepten sus analogías, ya que a ellos les parecen locos balbuceos. Cuando dice “necesitamos provisiones para nuestro viaje de huida al mundo exterior”, por supuesto, a ellos les suena como el absurdo siguiente: “Necesitamos provisiones -alimentos para usar en la prisión- para nuestro viaje -trasladarnos de un bloque de celdas a otro- de huida -evitar el castigo de los guardianes- al mundo exterior -a la prisión exterior…”

Algunos de los prisioneros de mente más seria puede que digan que quieren entender el significado de sus palabras, pero ya han olvidado el lenguaje del mundo exterior.

Cuando este hombre muere, algunos de los prisioneros hacen de sus palabras y actos un culto carcelario. Lo utilizan para consolarse a sí mismos y para encontrar argumentos contra el siguiente libertador que se las ingenie para llegar hasta ellos.

Sin embargo, una minoría, de vez en cuando, escapa.

Juan Trigo, en “Crisis económica 2010

Published in: on 16 septiembre, 2011 at 19:55  Comentarios (4)  

DESVELAR EN LUGAR DE CONCIENCIAR

*No creo en la concienciación general sino en la individual, y eso pasa por estimular el espíritu crítico como opción personal e intransferible. Querer influir en las personas es el crimen de base sobre el que se asientan todas las manipulaciones que en la historia han sido. Yo prefiero la información a la concienciación, porque pienso que a la gente como a la naturaleza hay que dejarla a sus instintos naturales, ecológicos. Eso es creer en el ser humano y en la naturaleza, lo demás es manipulación. Técnicamente un rio muy contaminado se regenera solo si se detiene el vertido de residuos tóxicos. Eso es conocido técnicamente pero nunca experimentado, que yo sepa, porque se ha logrado sanar los ríos a base de depuradoras, no dejándoles en paz. Ya sé que el lado oscuro del ser humano es precisamente ese, manipular, intervenir, modificar el equilibrio del ecosistema.

¿No creen que ya estamos bastante manipulados, sometidos a mentira, hipnotizados? Mi forma de ver las cosas es desvelar, criticar (que viene de la palabra griega “crisos” de la cual deriva el vocablo moderno “Crisis”), poner en cuestión. Y que cada uno saque sus propias consecuencias.

JUAN TRIGO, EN “CRISIS ECONÓMICA 2010″

Published in: on 6 septiembre, 2011 at 22:02  Dejar un comentario  

¿Somos conscientes de nuestra propia voracidad?

“Uno de los síntomas más claros de la permanente infelicidad es creer que algo o alguien externo a nosotros puede hacernos feliz. O somos nosotros mismos individualmente quienes somos felices dentro de nuestra piel, o nada o nadie podrá conseguirlo. Si no se entiende eso no hay nada que hacer, seguiremos alimentando una sociedad neurótica e ignorante.”

Juan Trigo

El siguiente cuento, como es habitual en forma de chiste, ejemplifica el hecho de que no somos conscientes de nuestra voracidad y creemos que eso solo es aplicable a casos patológicos de bulimia:

“Érase una vez, en un pequeño poblado perdido entre las montañas, que vivían en una aldea recogida y alegre, un grupo de seres humanos. Hacían lo que suelen hacer la mayoría de estos seres: dormir, trabajar, comer, jugar y dormir. Pero he aquí que un día uno de ellos, por extraños motivos que nos llevarían a otras historias, decidió marchar de ese pueblo. Reunió a todos lo seres del pueblo y les manifestó su intención de salir más allá de las montañas para conocer lo que se “cocía” en otros lugares.

- ¿Para qué?- le preguntaron sus amigos.

- Porque quiero saber- les respondió.

Nuestro amigo, al que desde ahora llamaremos Sixto, se dirigió al norte, porque desde antiguo al pueblo habían llegado noticias, que allí era dónde existía más saber.

Pasó un tiempo sin noticias de Sixto, hasta que un buen día apareció en lontananza. Hubo gran alegría en el poblado, todos le rodeaban, le preguntaban, pero él venía cansado del viaje y pidió que le dejasen descansar. Al día siguiente, a la puerta de su casa, todo el mundo estaba reunido esperando que él apareciera.

Cuando lo hizo, todos prorrumpieron en aplausos y aclamándole le pedían que compartiera con ellos su saber.

- Bueno, veréis, lo único que he aprendido no puedo compartirlo con vosotros. !Oh! Que desilusión entre los seres del poblado.

-¿Por qué?- se atrevió a preguntar un niño (todos sabemos que los niños son muy atrevidos).

- Porque lo que he aprendido es a distinguir el sabor de las cosas.

Un murmullo de perplejidad se adueñó del pueblo.

- Veréis, amigos. Cuando llegué al norte, me sentí perdido. Había mucha gente, ciudades enormes, y en ese estado me encontraba cuando vi en un cartel que se daban cursos de cocina rápida. Como el hambre me acuciaba pensé que no vendría nada mal llenar el estómago con algo y de paso aprender a cocinar comidas diferentes. Entré pero, ¿sabéis?, el curso no era para aprender a cocinar, no. Era para aprender a saborear la comida.

-¡Oh!- murmuraron los del pueblo- Y eso ¿cómo se aprende?

-¡Ah! Amigos míos es bastante complicado de explicar con palabras -dijo Sixto- los profesores se limitaban a dibujar esquemas y diagramas en la pizarra, y nos decían: “Tenéis que sentir el sabor de ésta posición del esquema”. Otro incidía: “No hay que dar vueltas buscando el mejor sabor. Sabor solo hay uno, y es aquel que no tiene sabor, porque en él están todos los sabores”.

Y nos ponía el ejemplo de la luz blanca que se descompone en diferentes colores cuando pasa por un prisma. “El lugar -decía el jefe de cocina- donde hay y no hay luz blanca es el sabor sin sabor”.

El pueblo entero estaba maravillado de esta explicación.

- Por favor, dibújanos esos esquemas. Nosotros queremos experimentar ese sabor sin sabor.

Sixto los miró con conmiseración, y quedamente les dijo:

- Amigos míos, esto es lo que me enseñaron en aquella ciudad, pero de regreso al pueblo me he dado cuenta, a través de procesos que si os lo contara a alguno de vosotros se volvería más confundido, digo que me he dado cuenta que todo eso no sirve para nada.

- ¡¿Qué?!- preguntó asombrado el pueblo.

- Os lo explicaré. La clave está en dos palabras: “sentir” y sabor”. Vosotros queréis saber a que sabe el sabor sin sabor. ¿Es cierto?

- ¡Sí!

- Y yo os digo que lo importante es sentir ese sabor.

- ¡Ah!- los seres del poblado se miraron unos a otros.
Un niño, el mismo de antes, que por lo visto era un poco pesado con sus preguntas, dijo:

- Sixto, Sixto…

- Sí, niño, dime.

- ¿Podrías decirme, entonces, por qué esos señores que hablaban mediante gráficos del sabor sin sabor dan esas clases?¿Por qué utilizan esquemas si no son importantes?¿Por qué malgastan su tiempo y su energía en dar un arte objetivo a la subjetividad de la gente? ¿Por qué…?

- ¡Niño, calla! -gritó Sixto- Tú no puedes saberlo porque no has estado dónde yo he estado, ni has visto lo que yo he visto. Esas personas que dibujaban el sabor, sabían lo que estaban haciendo, lo transmitían de una manera especial, de tal forma que se introducía poco a poco en el organismo y ha sido ahora, al llegar al pueblo, cuando me he dado cuenta de que es lo realmente importante.

- ¡Dínoslo, Sixto, dínoslo! – gritó todo el pueblo.

- Hay que sentir el sabor, ya os lo he dicho.

- ¿Y cómo sabemos que es lo que sentimos si no tenemos un espejo en el cual mirarnos?, preguntó el mismo niño de antes.

Sixto miró con dulzura al niño y le dijo:

- Niño, ¡eres un pesado insolente!- sonrió y desapareció en su casa para darse un baño”.

Published in: on 6 septiembre, 2011 at 7:43  Comentarios (4)  

La devolución espiritual (con “d”)

…Es como cualquier camino de devolución espiritual (he dicho devolución, con ”d”), no sirve de nada si no nos sumergimos en la experiencia mística. No sirve de nada doctorarse en las grandes líneas religioso-filosóficas, saberse los clásicos, aprender de memoria el Corán, la Biblia, citar con los ojos cerrados a Buda, Eckart, Spinoza, etc. si algún elemento de su lectura en algún momento no ha logrado cambiar un gramo de algo en nuestra conciencia. Si no se opera ese cambio en el interior (del Tener al Ser), por ínfimo que sea, no ha ocurrido nada, absolutamente nada más que especulación intelectual, es decir, nada. Esto se ejemplifica en el cuento del Ilustre doctor en teología que un día le pide al barquero que le dé un paseo por el lago, lo conocen, ¿verdad?

Juan Trigo

Fuente: artículo de “Crisis económica 2011“.

Published in: on 21 agosto, 2011 at 16:08  Comentarios (4)  

La fe, un arma de doble filo

La fe es absolutamente necesaria para emprender el camino o elegir las enseñanzas de un maestro, pero se vuelve un pernicioso enemigo cuando se convierte en costumbre, pereza y demás formas de miedo.

Un buscador acepta la invitación de las enseñanzas con fe incondicional, pero no se apoya en ella permanentemente para que su espíritu crítico siga intacto y puede aflorar en su momento cuando esa fe que le ha llevado a ejecutar lo que las enseñanzas le pedían ha dejado paso a la observación objetiva, y de ella a captar información, paso previo al acceso al Conocimiento, es decir a la libertad.

Un buscador empieza el camino con fe, pero deja intacto su espíritu crítico para analizar la información que va encontrando, de forma objetiva. Mantener la fe como única guía en el camino provoca que veamos las cosas de forma subjetiva, y como su mismo nombre indica es una forma de ver las cosas que depende de las emociones del sujeto, no de cómo son las cosas realmente. Y eso es precisamente el problema, darse cuenta de la realidad de las cosas. Eso es el acceso al conocimiento.

Lean este cuento que ejemplifica la actitud del buscador:

Había una vez un cerrajero al que acusaron injustamente de unos delitos y lo condenaron a vivir en una prisión oscura y profunda. Cuando llevaba allí algún tiempo, su mujer, que lo quería muchísimo se presentó al rey y le suplicó que le permitiera por lo menos llevarle una alfombra a su marido para que pudiera cumplir con sus postraciones cada día. El rey consideró justa esa petición y dio permiso a la mujer para llevarle una alfombra para la oración.

El prisionero agradeció la alfombra a su mujer y cada día hacía fielmente sus postraciones sobre ella. Pasado un tiempo el hombre escapó de la prisión y cuando le preguntaban cómo lo había conseguido, él explicaba que después de años de hacer sus postraciones y de orar para salir de la prisión, comenzó a ver lo que tenía justo bajo las narices. Un buen día vio que su mujer había tejido en la alfombra el dibujo de la cerradura que lo mantenía prisionero. Cuando se dio cuenta de esto y comprendió que ya tenía en su poder toda la información que necesitaba para escapar, comenzó a hacerse amigo de sus guardias. Y los convenció de que todos vivirían mucho mejor si lo ayudaban y escapaban juntos de la prisión. Ellos estuvieron de acuerdo, puesto que aunque eran guardias comprendían que también estaban prisioneros. También deseaban escapar pero no tenían los medios para hacerlo.

Así pues, el cerrajero y sus guardias decidieron el siguiente plan: ellos le llevarían piezas de metal y él haría cosas útiles con ellas para venderlas en el mercado. Juntos amasarían recursos para la huída y del trozo de metal más fuerte que pudieran adquirir el cerrajero haría una llave. Una noche, cuando ya estaba todo preparado, el cerrajero y sus guardias abrieron la cerradura de la puerta de la prisión y salieron al frescor de la noche, donde estaba su amada esposa esperándolo. Dejó en la prisión la alfombra para orar, para que cualquier otro prisionero que fuera lo suficientemente listo para interpretar el dibujo de la alfombra también pudiera escapar. Así se reunió con su mujer, sus ex-guardias se hicieron sus amigos y todos vivieron en armonía. El amor y la pericia prevalecieron.

Juan Trigo, en CRISIS ECONÓMICA 2010

Published in: on 8 agosto, 2011 at 6:18  Comentarios (5)  
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