El mundo es una prisión y nosotros somos los prisioneros: ¡haz un boquete en el muro de la prisión y sal de ella! Jalal al-Din Rumi.

*

Imagínate a un hombre que tiene que rescatar a gente de cierta prisión. Se ha decidido que sólo hay un modo plausible de llevar esto a cabo. El libertador tiene que entrar en la prisión sin atraer la atención. Debe permanecer allí relativamente libre para actuar durante cierto período. La solución escogida es que entrará como convicto.

Por consiguiente, hace los preparativos, oportunos para que le capturen y le sentencien. Como otros que han caído víctimas de este sistema, se le envía a la prisión que es su meta.

Cuando llega, sabe que se le ha despojado de cualquier posible dispositivo que le pudiese haber ayudado en una escapada. Todo lo que posee es su plan, su ingenio, su habilidad y su conocimiento. Por lo demás, tiene que arreglárselas con equipo improvisado, adquirido en la propia prisión.

El mayor problema es que los prisioneros sufren de psicosis carcelaria. Esto les hace pensar que su prisión es el mundo entero. Otra característica es el olvido de partes esenciales de su pasado. Por consiguiente, casi no poseen memoria alguna de la existencia, perfil y detalle del mundo exterior.

La historia de los compañeros de prisión de este hombre es una historia carcelaria. Sus vidas son vidas carcelarias. Piensan y actúan en base a ello.

Por ejemplo, en vez de acumular pan como provisión para la huida, lo moldean y hacen dominós con los cuales juegan. Saben que alguno de estos juegos son diversiones, pero otros los consideran reales.

A las ratas, que podían entrenar como medio de comunicación con el exterior, las tratan como animales domésticos.

Beben el líquido de limpieza que contiene alcohol, el cual les produce alucinaciones placenteras. Considerarían una triste pérdida, incluso un crimen, si alguien lo usase para drogar y dejar inconscientes a los guardianes, haciendo posible la huida.

El problema se agrava, ya que los desdichados han olvidado el significado de algunas de las palabras normales que hemos estado usando. Si les pides una definición para palabras tales como “provisiones”, “viaje”, “huida”, obtendrías una lista de significaciones como “rancho carcelario”, “caminar de un bloque de celdas a otro”, y “evitar el castigo por parte de los guardianes”.

“El mundo exterior” sonaría a sus oídos como una extraña contradicción: “Ya que éste es el mundo, este lugar donde vivimos -dirían-, ¿cómo puede haber otro fuera?”.

El hombre que está trabajando en el plan de rescate, al principio, sólo puede actuar mediante analogía.

Hay pocos prisioneros que acepten sus analogías, ya que a ellos les parecen locos balbuceos. Cuando dice “necesitamos provisiones para nuestro viaje de huida al mundo exterior”, por supuesto, a ellos les suena como el absurdo siguiente: “Necesitamos provisiones -alimentos para usar en la prisión- para nuestro viaje -trasladarnos de un bloque de celdas a otro- de huida -evitar el castigo de los guardianes- al mundo exterior -a la prisión exterior…”

Algunos de los prisioneros de mente más seria puede que digan que quieren entender el significado de sus palabras, pero ya han olvidado el lenguaje del mundo exterior.
Cuando este hombre muere, algunos de los prisioneros hacen de sus palabras y actos un culto carcelario. Lo utilizan para consolarse a sí mismos y para encontrar argumentos contra el siguiente libertador que se las ingenie para llegar hasta ellos.

Sin embargo, una minoría, de vez en cuando, escapa.

Imagen: Menotodokukagiri

Published in: on 21 marzo, 2012 at 9:30  Dejar un comentario  

“Nadie puede mediar entre tú y Dios”

*

Un cuento sufí lo ejemplifica:

- Maestro, preguntó el el joven Gurdjieff, ¿Cómo puedo entender eso que me decías de que Dios está dentro de mí?
- Antes respóndeme, ¿qué es para ti Dios?
- Dios… es Todo, el universo y su creador a la vez, lo abarca todo, lo alimenta todo…, el discípulo interrumpió el discurso ante la inmensidad inabarcable de su propia descripción.
- Yo también lo veo así, respondió el Maestro acudiendo al rescate de su pequeño aprendiz de brujo. Bien, pues baja a la orilla del mar y tráeme un litro de agua, pero asegúrate de que es agua del Caspio.

Al cabo de una hora el joven Gurdjieff volvió diligente con un jarrón lleno de agua.

- Pero… ,empezó a protestar el maestro. Esta no es agua del Caspio. ¿De dónde la has cogido?
- Maestro, se lo juro, bajé a la orilla, me sumergí hasta la cintura y llené este jarrón.
- No puede ser, seguía insistiendo el maestro. ¿Dónde están los peces, y las plantas, y los pescadores…?
- Pero no me dijo que cogiera peces, ni plantas, y en cuanto a los pescadores…
- Nada, nada, para ser agua del Caspio ha de tener todo eso. Me has engañado, sentenció el maestro provocando al discípulo.
- ¡Maestro, el agua está por todas partes, en el Caspio, en el rio Gorgan, en mi cuerpo, en el vuestro, solo se diferencian en las variaciones propias del lugar y de las condiciones, pero es la misma agua!, se le cortó el resuello, más bien por temor a haber levantado la voz al maestro como por el propio esfuerzo.

Es de todos sabido que los métodos que emplean los maestros sufís son muy peculiares y difíciles de imitar o de compilar en un manual de instrucciones, sencillamente porque varían según el discípulo, el momento en que imparten la enseñanza y el lugar en que lo están haciendo. El maestro esperó unos instantes y sonrió.

- ¿Necesitas más explicaciones sobre la naturaleza del Dios, y porqué está en ti, que la respuesta que tú mismo acabas de encontrar?
- Entonces, ¿Dios es el agua?
- Es hora de preparar la comida, la respuesta a eso será otro día.

Explicación de Juan Trigo:

“El maestro conocía muy bien el fenómeno del proceso en el que se produce una, digamos, fatiga mental. El joven  Gurdjieff había agotado toda su energía del momento al descubrir qué quiso enseñarle el maestro al ordenarle ir a por agua, y de momento había relacionado que el agua del Caspio, como la del rio Gorgan, como la de la fuente del pueblo, como por ejemplo la de su propio sistema linfático, es la misma en su origen, solo que envolviendo y permitiendo el desarrollo de aquellos componentes propios de todas las criaturas existentes en el universo. De ahí a la deducción de que Dios es un concepto similar pero total, iba un paso, pero para captarlo el discípulo debía recuperarse del esfuerzo mental, para que sus facultades pudieran captar ese siguiente paso de la enseñanza con renovadas energías y por tanto con éxito”.

Published in: on 9 febrero, 2012 at 21:58  Dejar un comentario  
Tags:

EL MONASTERIO MÁGICO

Un cierto derviche “humilde” y silencioso solía concurrir todas las semanas a las comidas que ofrecía un hombre culto y generoso. A tales reuniones se las conocía como Asambleas de los Cultos.

El derviche jamás intervenía en la conversación. Después de entrar estrechaba las manos a cada uno de los presentes, se sentaba en un rincón y comía lo que se servía. Terminada la reunión se ponía de pie, decía unas pocas palabras de despedida y agradecimiento y tomaba su camino. Nadie sabía nada de él. No obstante, cuando apareció por primera vez circularon rumores de que se trataba de un santo, y durante un largo tiempo los demás comensales pensaron que debía ser, sin duda, un hombre santo y poseedor de conocimientos, y aguardaban con placer el momento en que el derviche les impartiese algo de su sabiduría. Incluso algunos se jactaban de que el extraño participara en esas reuniones de amigos, dando a entender que esa compañía les confería a ellos una especial distinción.

Sin embargo, como no se observaba relación alguna con aquél hombre, poco a poco los invitados empezaron a sospechar que en realidad se tratase de un imitador o de un farsante. Algunos llegaron a sentirse incómodos por su presencia. Evidentemente él no hacía nada por armonizar con el ambiente y no aportaba siquiera un proverbio a las esclarecidas conversaciones que para ellos habían llegado a significar una parte entrañable de sus mismas vidas. Incluso algunos concurrentes no llegaban a percatarse de que el derviche estuviese presente, pues pasaba totalmente inadvertido.

Cierto día el derviche habló. Dijo:

-Yo os invito a todos a mi monasterio mañana por la noche. Cenaréis conmigo.

La inesperada invitación suscitó en todos un revuelo de opiniones. Algunos pensaron que el derviche, que vestía muy pobremente, debía ser un loco y que con toda certeza no podría ofrecerles nada. Otros supusieron que la conducta anterior había sido una prueba. Algunos se dijeron que, por fin, el derviche les compensaría la paciencia con que habían soportado tan pesada compañía. Hubo quienes se alertaron entre sí:

- ¡Cuidado! Podría ocurrir que busque tentarnos para someternos a su poder.

Pero la curiosidad indujo a todos, incluso al anfitrión, a aceptar la invitación, y a la noche siguiente el derviche los condujo desde la casa hasta un monasterio escondido, de tal magnitud y magnificencia que quedaron atónitos.

El edificio estaba poblado de discípulos que practicaban toda clase de ejercicios y tareas. Los invitados transitaron por salas de contemplación dónde gran número de sabios de distinguido aspecto se levantaron respetuosamente para saludar la proximidad del derviche con inclinaciones de cabeza.

El banquete con que fueron agasajados fue indescriptible y sobrepasó toda expectativa.

Los visitantes se sintieron anonadados. Todos le suplicaron que a partir de ese mismo instante los aceptase como discípulos.

Pero a todas esas instancias el derviche respondía tan sólo: “Esperad hasta la mañana”.

Llegó la mañana y los invitados, en lugar de despertar en las suntuosas camas de seda que se les habían brindado la noche anterior, se encontraron yaciendo tiesos y desnudos, dispersos en el suelo, en el interior de un pétreo recinto de una enorme y fea ruina, sobre una yerma ladera de montaña. Ni señales del derviche, de los bellos arabescos, de las bibliotecas, fuentes y alfombras.

- Ese canalla infame nos ha traicionado con artes de brujería – vociferaban los invitados, quienes alternativamente se lamentaban y felicitaban entre sí por sus sufrimientos y porque, finalmente, habían desenmascarado al villano, cuyos poderes sin duda se habrían extinguido antes de que pudieran cumplirse vaya a saber qué pérfidos propósitos. Muchos atribuyeron la salvación a su propia pureza espiritual.

Pero lo que ellos ignoraban era que, por los mismos medios de que se había valido para introducirlos en aquella mágica experiencia del monasterio, el derviche les había inducido a creerse abandonados en medio de ruinas. La verdad era que no estaban ni habían estado ni en un sitio ni en el otro.

En ese instante, como surgiendo de la nada, el derviche se presentó a sus invitados y les dijo:

- Regresaremos al monasterio.

Hizo un movimiento con sus manos y todos se encontraron otra vez en los salones palaciegos.

Entonces se sintieron arrepentidos de sus reclamos, pues inmediatamente se convencieron de que las ruinas no habían sido más que la prueba y el monasterio la verdadera realidad. Algunos musitaron:

- Es una gran suerte que no haya oído nuestras censuras. Con sólo que nos enseñe este extraño arte, habrá valido la pena.

Pero el derviche movió nuevamente sus manos y todos se encontraron otra vez en la mesa de la comida en común, de la cual, en realidad, nunca habían apartado.

El derviche continuaba sentado en su rincón habitual, comiendo su acostumbrado arroz con especias, sin decir palabra. Entonces, mientras lo contemplaban inquietos, todos oyeron su voz hablar dentro de sus propios pechos, aun cuando los labios del derviche estaban inmóviles. Dijo:

- Mientras vuestra codicia os impida distinguir entre el autoengaño y la realidad, nada real os podrá enseñar un derviche: sólo ilusiones. Aquellos cuyo alimento es autoengaño y fantasía sólo con engaño y fantasía pueden ser alimentados.

Todos los presentes en aquella ocasión siguieron frecuentando la mesa del hombre generoso, pero el derviche nunca volvió a hablarles.

Al cabo de un tiempo, los componentes de la Asamblea de los Cultos descubrieron que su rincón estaba siempre vacío.

Published in: on 19 octubre, 2011 at 22:25  Dejar un comentario  

¿POR QUÉ NOS HEMOS ENCONTRADO TÚ Y YO?

*

“Si la casualidad no existe, tú y yo nos hemos conocido porque debíamos hacerlo y en el momento apropiado”

Juan Trigo, en “El retorno de Vivianne. Amantes en el Paraíso”

Imagen: Evenig Eve

Published in: on 10 septiembre, 2011 at 23:18  Comentarios (14)  

Sólo hay que arrepentirse de una cosa


*

“Quien espera de de fuera de si mismo le llegue algo liberador, como no sean las enseñanzas de verdaderos maestros – y hay ciertamente muy pocos – esta en mi opinión perdiendo el tiempo. Y según oí una vez de uno de esos maestros: De lo único de lo que a lo mejor podríamos arrepentirnos es de perder el tiempo; de nada más, en absoluto”.

Juan Trigo

Published in: on 9 septiembre, 2011 at 17:35  Comentarios (1)  
Tags: ,

La devolución espiritual (con “d”)

…Es como cualquier camino de devolución espiritual (he dicho devolución, con ”d”), no sirve de nada si no nos sumergimos en la experiencia mística. No sirve de nada doctorarse en las grandes líneas religioso-filosóficas, saberse los clásicos, aprender de memoria el Corán, la Biblia, citar con los ojos cerrados a Buda, Eckart, Spinoza, etc. si algún elemento de su lectura en algún momento no ha logrado cambiar un gramo de algo en nuestra conciencia. Si no se opera ese cambio en el interior (del Tener al Ser), por ínfimo que sea, no ha ocurrido nada, absolutamente nada más que especulación intelectual, es decir, nada. Esto se ejemplifica en el cuento del Ilustre doctor en teología que un día le pide al barquero que le dé un paseo por el lago, lo conocen, ¿verdad?

Juan Trigo

Fuente: artículo de “Crisis económica 2011“.

Published in: on 21 agosto, 2011 at 16:08  Comentarios (4)  

La llave de Nasrudín

Muy tarde por la noche Nasrudin se encuentra dando vueltas alrededor de una farola, mirando hacia abajo. Pasa por allí un vecino.

- ¿Qué estás haciendo Nasrudín, has perdido alguna cosa?- le pregunta.

- Sí, estoy buscando mi llave.

El vecino se queda con él para ayudarle a buscar. Después de un rato, pasa una vecina.
-¿Qué estáis haciendo? – les pregunta.

- Estamos buscando la llave de Nasrudín.

Ella también quiere ayudarlos y se pone a buscar. Luego, otro vecino se une a ellos. Juntos buscan y buscan y buscan. Habiendo buscado durante un largo rato acaban por cansarse. Un vecino pregunta:

Nasrudín, hemos buscado tu llave durante mucho tiempo, ¿estás seguro de haberla perdido en este lugar?

- No, dice Nasrudín

- ¿dónde la perdiste, pues?

- Allí, en mi casa.

- Entonces, ¿por qué la estamos buscando aquí?

- Pues porque aquí hay más luz y mi casa está muy oscura.

Juan Trigo en Crisis económica 2010

Published in: on 10 agosto, 2011 at 10:04  Comentarios (2)  

La fe, un arma de doble filo

La fe es absolutamente necesaria para emprender el camino o elegir las enseñanzas de un maestro, pero se vuelve un pernicioso enemigo cuando se convierte en costumbre, pereza y demás formas de miedo.

Un buscador acepta la invitación de las enseñanzas con fe incondicional, pero no se apoya en ella permanentemente para que su espíritu crítico siga intacto y puede aflorar en su momento cuando esa fe que le ha llevado a ejecutar lo que las enseñanzas le pedían ha dejado paso a la observación objetiva, y de ella a captar información, paso previo al acceso al Conocimiento, es decir a la libertad.

Un buscador empieza el camino con fe, pero deja intacto su espíritu crítico para analizar la información que va encontrando, de forma objetiva. Mantener la fe como única guía en el camino provoca que veamos las cosas de forma subjetiva, y como su mismo nombre indica es una forma de ver las cosas que depende de las emociones del sujeto, no de cómo son las cosas realmente. Y eso es precisamente el problema, darse cuenta de la realidad de las cosas. Eso es el acceso al conocimiento.

Lean este cuento que ejemplifica la actitud del buscador:

Había una vez un cerrajero al que acusaron injustamente de unos delitos y lo condenaron a vivir en una prisión oscura y profunda. Cuando llevaba allí algún tiempo, su mujer, que lo quería muchísimo se presentó al rey y le suplicó que le permitiera por lo menos llevarle una alfombra a su marido para que pudiera cumplir con sus postraciones cada día. El rey consideró justa esa petición y dio permiso a la mujer para llevarle una alfombra para la oración.

El prisionero agradeció la alfombra a su mujer y cada día hacía fielmente sus postraciones sobre ella. Pasado un tiempo el hombre escapó de la prisión y cuando le preguntaban cómo lo había conseguido, él explicaba que después de años de hacer sus postraciones y de orar para salir de la prisión, comenzó a ver lo que tenía justo bajo las narices. Un buen día vio que su mujer había tejido en la alfombra el dibujo de la cerradura que lo mantenía prisionero. Cuando se dio cuenta de esto y comprendió que ya tenía en su poder toda la información que necesitaba para escapar, comenzó a hacerse amigo de sus guardias. Y los convenció de que todos vivirían mucho mejor si lo ayudaban y escapaban juntos de la prisión. Ellos estuvieron de acuerdo, puesto que aunque eran guardias comprendían que también estaban prisioneros. También deseaban escapar pero no tenían los medios para hacerlo.

Así pues, el cerrajero y sus guardias decidieron el siguiente plan: ellos le llevarían piezas de metal y él haría cosas útiles con ellas para venderlas en el mercado. Juntos amasarían recursos para la huída y del trozo de metal más fuerte que pudieran adquirir el cerrajero haría una llave. Una noche, cuando ya estaba todo preparado, el cerrajero y sus guardias abrieron la cerradura de la puerta de la prisión y salieron al frescor de la noche, donde estaba su amada esposa esperándolo. Dejó en la prisión la alfombra para orar, para que cualquier otro prisionero que fuera lo suficientemente listo para interpretar el dibujo de la alfombra también pudiera escapar. Así se reunió con su mujer, sus ex-guardias se hicieron sus amigos y todos vivieron en armonía. El amor y la pericia prevalecieron.

Juan Trigo, en CRISIS ECONÓMICA 2010

Published in: on 8 agosto, 2011 at 6:18  Comentarios (5)  

Muestrario del Rubayat de Omar Khayyam

¿Temes lo que puede traerte el mañana?
No te adhieras a nada, no interrogues a los libros ni a tu prójimo.
Ten confianza; de otro modo, el infortunio no dejará de justificar tus aprehensiones.

Al mundo me trajeron sin mi consentimiento y los ojos abrí con sorpresa infinita, partiré después de reposarme un tiempo sin saber la razón de mi entrada y salida.

¡Un instante de aliento en la ruta desierta gustar solo una gota del agua de la vida!
Las estrellas se apagan; la caravana alerta parte ya hacia la Nada: ¡ya es la hora, despierta!

Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, procura ser feliz hoy. Coge un ánfora de vino, siéntate a la luz de la luna y bebe, mientras te dices que quizás mañana te busque, en vano, el astro de la noche.

El viento del sur marchitó las rosas que loaba, en sus cantos, el ruiseñor. ¿Habrá que llorar por ellas o por nosotros? Cuando la muerte marchite nuestras mejillas, otras rosas se abrirán.

Bien sabes que no tienes ningún poder sobre el destino, ¿por qué la incertidumbre del mañana motiva tu ansiedad? Si eres prudente, goza el momento que pasa; lo futuro ¿qué encerrará?

Caeremos en la ruta del amor, y nos pisoteará el destino. ¡Oh, mi pequeñuela! ¡Oh, mi preciosa copa! Levántate, y dame tus labios, antes de que me convierta en polvo.

¿Sabes lo que te puede acontecer mañana? Ten confianza, pues, de lo contrario, no dejará el infortunio de justificar tus temores. No te apegues a nada. No interrogues los libros ni a los hombres: él destino es inescrutable.

¡Cuán débil es el hombre! ¡Qué ineluctable el destino! Faltamos a nuestros juramentos, y la deshonra nos es indiferente. Yo mismo, a menudo, obro como un insensato; mas tengo la disculpa de estar enamorado.

Supongamos que hayas resuelto el enigma del universo, ¿cuál es tu destino? Supongamos que hayas arrancado a la verdad todos sus velos, ¿cuál es tu destino. Supongamos que hayas vivido feliz cien años, y vayas a vivir aún cien años más ¿cuál es tu destino?

La verdad y el error, la certeza y la duda, no son sino palabras huecas como pompas de jabón. Irisadas o grises, esas burbujas son la imagen fiel de nuestra vida.

Todo el mundo quisiera marchar por la senda del conocimiento.
Unos la buscan afanosamente; otros dicen haberla encontrado ya.
Mas un día una voz clamará: “No hay ruta ni sendero.”

El vasto mundo: un grano de polvo en el espacio. La vana ciencia de los hombres: palabras. Los pueblos, las bestias y las flores de los siete climas: sombras. El fruto de tu continua meditación: nada.

Los sabios no podrán enseñarte nunca nada, mas la caricia de unas negras pestañas de mujer te revelará la felicidad. No olvides que tus
días sobre la tierra están contados, y que bien pronto volverás al polvo. Trae vino, busca un lugar al abrigo de importunos, y deja que la vid te consuele.

Gira la ruleta, indiferente al cálculo de los sabios. Renuncia al esfuerzo vano de contar las estrellas. Medita más bien en esta verdad: habrás de morir, no soñarás más, y los gusanos de la tumba, o los perros vagabundos se disputarán tus despojos.

Los sabios de mayor renombre caminaron en las tinieblas de la ignorancia; fueron, sin embargo, las lumbreras de su tiempo. ¿Su obra? Dijeron unas cuantas palabras confusas y se quedaron, después, profundamente dormidos

Imagen:Stefano Pedroni

Published in: on 7 agosto, 2011 at 8:58  Comentarios (5)  

El hijo del Rey

Juan Trigo: La tradición Sufí tiene un cuento muy antiguo que, como el del Elefante en la Oscuridad y la mayoría de ellos, se reproduce de distintas maneras según la gente al cual va dirigido, al lugar donde se aplique y a su momento concreto. En esencia explica el origen y la naturaleza de la humanidad y la necesidad de despertar y descubrir quienes somos en realidad.

Aquí reproduzco estrictamente la versión de Idries Shah en su obra “Cuentos de los Derviches” y que lleva por título:

El Hijo del Rey

Una vez, en un país donde todos los hombres eran como reyes, vivía una familia, feliz en todo sentido, en medio de un ambiente de tales características, que las palabras no lo pueden describir en términos de cosa alguna conocida hoy por el hombre. Este país de Sharq (Oriente) parecía satisfactorio al joven príncipe Dhat; hasta que un día los padres le dijeron: “Querido hijo, es la costumbre obligada de nuestro país que cada príncipe real, cuando alcanza cierta edad, parta a fin de someterse a una prueba. Esto se hace con el objeto de prepararlo para su reinado, y para que logre en reputación, y – gracias del esfuerzo y el estar alerta -, un grado de hombría que no se obtiene de ninguna otra manera. Así ha sido ordenado desde el principio, y así será hasta el fin”

Por lo tanto el príncipe Dhat se preparó para su viaje, provisto por su familia del sustento que ella podía brindar: una comida especial que lo alimentaría durante su exilio, de pequeño tamaño aunque ilimitada en cantidad.

Además le dieron ciertos recursos, que no es posible mencionar, que de ser usados adecuadamente, lo protegerían.

Debía viajar a cierto país, llamado Misr (Egipto), e ir disfrazado. Fue así como le dieron guías para el viaje, y ropas adecuadas a su nueva condición; ropa que tenía poca semejanza con la usada por alguien de sangre real. Su tarea era rescatar cierta joya, custodiada en Misr por un temible monstruo.

Cuando partieron sus guías, Dhat quedó solo, pero pronto se encontró con alguien que Se hallaba cumpliendo una misión similar, y juntos pudieron mantener vivo el recuerdo de sus orígenes sublimes. Pero, debido al aire y a la comida del país, una especie de sueño pronto descendió sobre ambos. Y Dhat olvidó su misión.

Durante años vivió en Misr, ganándose la vida y desempeñando un humilde oficio, aparentemente ajeno a lo que debería estar haciendo.

Por un medio que les era familiar, pero desconocido para otras personas, los habitantes de Sharq llegaron a conocer la lamentable situación de Dhat, y trabajaron juntos, en una forma por ellos conocida, para ayudar a liberado y permitirle perseverar en su misión. Por un medio extraño un mensaje fue enviado al pequeño príncipe, diciendo: “¡Despierta! Pues eres el hijo de un rey, enviado en una misión especial, y debes regresar a nosotros.”

Este mensaje despertó al príncipe, quien logró encontrar al monstruo, y mediante el uso de sonidos especiales, logró que se durmiera, tomando la inapreciable joya que éste había estado custodiando.

Entonces Dhat obedeció los sonidos del mensaje que lo habían despertado; cambió sus vestiduras por las de su país y volvió sobre sus pasos, guiado por el Sonido, al país de Sharq.

En un tiempo sorprendentemente corto, nuevamente Dhat contempló sus antiguas vestimentas, y el país de sus antepasados, y arribó a su hogar.

Sin embargo, ahora, debido a sus experiencias, pudo ver que se trataba de un lugar que tenía más esplendor que nunca, un lugar seguro para él; se dio cuenta de que era el lugar rememorado vagamente por la gente de Misr como Salamat; palabra que para ellos significaba Sumisión, pero que, ahora pudo verlo; significaba paz.

Notas:
Una trama muy similar se. encuentra en el Himno del Alma en los Libros Apócrifos del Nuevo Testamento. El filósofo Ibn-Sina (muerto en 1038) conocido como Avicena en Occidente, ha tratado el mismo material en su alegoría del Exilio del Alma, o Poema del Alma.

Esta versión aparece en la transcripción hecha por un derviche errante de una narración realizada aparentemente por Amir Sultán, Sheikh de Bokhara, quien enseñó en Estambul y murió en 1429.

El pasaje “Despierta y recuerda que eres el hijo del Rey” es una constante tanto en la literatura iniciática de naturaleza críptica como en su versión popular. La visión de Hamlet en el acto primero, donde el fantasma de su padre le revela la verdad de lo que ha ocurrido, o la película “El Rey León”, en una visión similar que tiene el joven príncipe para recordar quién es el realidad, son algunos ejemplos. “El Castillo Interior” de Teresa de Ávila o la “Subida al Monte Carmelo” de Juan de la Cruz, son ejemplos de esa misma llamada a recordar que este mundo solo es una estación de paso, un tránsito hacia nuestra verdadera naturaleza.


Published in: on 27 julio, 2011 at 10:24  Comentarios (6)  
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 6.696 seguidores