LA AUTOTRAMPA DE LA REVOLUCIÓN SOLAR


El otro día en clase una alumna me dijo, a propósito de la Revolución Solar, que en los cinco años que llevo como consultor suyo nunca le había sugerido buscar un lugar distinto al que tenía previsto pasar el cumpleaños para que su Revolución Solar fuera “mejor”. Le contesté que naturalmente, porque en mi opinión eso supone ponerse una trampa a sí mismo. Resumo aquí la explicación que le di sobre esta enigmática frase, que consumió la mayor parte de la sesión.
Como la Revolución Solar consiste en calcular la hora para la cual en el día del actual cumpleaños el Sol vuelve a su posición de nacimiento y con esa hora levantar la Carta, para su correcta interpretación hemos de tener en cuenta los dos elementos fundamentales de lo que tenemos entre manos: el Sol es el centro vital director de la persona, como lo es del Sistema Solar, y lo que estamos haciendo es referirnos hoy a la posición de nacimiento; echar la vista atrás sin pie en nuestro momento presente.
Enriqueciendo un poco más los conceptos, basándonos en que alma y cuerpo coexisten íntimamente en cualquier microlugar de nuestro ser encarnado, en toda célula, en cada reacción biológica, en cada pensamiento o emoción, etc., el Sol en nuestra Carta Natal también sintetiza la conciencia central, ese orden implicado en el todo que permite algo tan trascendental como poder darnos cuenta de nuestro momento presente.
Por lo tanto, ese volver hoy la vista a nuestro nacimiento, puede significar ni más ni menos que nuestra conciencia central, haciendo un balance implícito de lo que hemos vivido, quiere revisar en el año presente una serie de temas de nuestra vida, expresión indisoluble de nosotros mismos. De ahí que, colocando ambas cartas una sobre la otra, lo primero que vamos a ver es donde cae el Ascendente de la Carta de la Revolución Solar sobre la Natal para diagnosticar qué es lo que nuestra conciencia central quiere revisar, poner atención, trabajar internamente. Dando muy superficialmente algunos ejemplos a vuela pluma, cuando el Asc de la RS cae en la IV de la Natal pensamos que la persona ese año va a cerrar un ciclo y comenzar otro, si cae en la I, la persona va a revisar su propósito, en la VII, su manera de relacionarse, etc. A partir de ahí desarrollamos en cadena la interpretación del resto de la Carta, relacionándola con la idea central de balance de nuestra vida para revisar ese año uno de sus aspectos.
En virtud de lo expuesto, pienso que tratando de alterar el curso natural de nuestra vida para que ese año no sea tan “duro” como pinta la Carta Natal levantada para el lugar en el que estamos o vamos a estar siguiendo ese curso natural, lo que hacemos es tratar de despistar a nuestro centro director. Digo tratar, porque la divinidad que somos y por la que estamos aquí se toma esa debilidad con tolerancia y compasión, porque simple hecho de que lo que evitemos hacer ahora lo tendremos que hacer después multiplicado y será mucho más doloroso. Es como aquel que sabe que ha de operarse de algo maligno y va alargando la cosa con tratamientos paliativos. En mi opinión tratar de modificar las cosas en el curso de nuestras vidas no es más que otra via de escape que no lleva a ninguna parte, como tratar de es capar fuera de un bote en alta mar.
Juan Trigo
Enero 2017

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LA DIFICIL COMPRENSIÓN DE LOS PLANETAS TRANSATURNINOS.


El descubrimiento de Urano por Herschel en 1781 abrió el camino a descubrir otros compañeros del sistema solar, y con ello nuestra excitación como buscadores de correlaciones entre el cielo y la tierra. Ciertamente se ha escrito muchísimo en astrología sobre Urano, Neptuno y Plutón, y ciertamente también la observación directa en consulta diaria sobre sus influencias en la persona parecen corresponder con la teoría que utilizamos. Pero me pregunto por la enorme distancia que separa la interiorización de los planetas tradicionales con los modernos.
Para la interpretación de los tradicionales nos basamos en más de cuatro mil años de experimentación directa, investigación, debate, escuelas, escritos, versiones, líneas de trabajo, etc., mientras que creemos saberlo todos de los modernos con esos pocos años de ensayo en correlaciones mitológicas, Urano el rebelde, Neptuno el difuso, Plutón el señor del inframundo, etc., y no quedamos tranquilos. La historia de la observación aplicada, llamada ciencia, es una carrera de relevos en pos de tranquilizar nuestra angustia existencial con parches más o menos inspirados, encuentros fortuitos, elaboraciones brillantes o simplemente copias de otros que no pudieron llevarse el protagonismo. Pero las matemáticas de los fractales o la física de las cuerdas deben su desarrollo también a Pitágoras, la astronomía de los agujeros negros a Hiparco o Berosio, la medicina endocrina y la cirugía endoscópica a Hipócrates, Avicena, Paracelso, etc. El desarrollo del pensamiento postmoderno también tiene raíces en Sócrates, en Kant, en Nietzsche, etc.
Vengo a decir que podría ser útil reconocer la fragilidad de la trayectoria del desarrollo de la conciencia y tomar muchas precauciones a la hora de interpretar Urano, Neptuno y Plutón, y Quirón, en una Carta Natal, especialmente por el hecho de que la astrología moderna no dispone de universidades y centros de investigación como en el caso mencionado de la teoría de los fractales, de las cuerdas o los agujeros negros, a la disposición de estas teorías para validarlas, profundizar en sus aspectos menores, etc.
Por todo lo anterior propongo pensar en la interpretación de Urano, Neptuno y Plutón como energías que trascienden la praxis tradicional y aproximarnos a un efecto mucho más sutil y desconocido, y sobre todo que hemos de ir con mucho cuidado a la hora de diagnosticar o hacerlo en algún sentido que deje puertas a lo imprevisto en Urano, a lo difuso en Neptuno y a lo escondido en Plutón, mucho más que como lo hacemos normalmente.
En otras palabras, y a modo de colofón, me quedo siempre preocupado por la manifiesta seguridad y categorización que leo en algunos artículos o trabajos sobre estos planetas como si ya lo supiéramos todo o fueran materia archiconocida, porque en mi opinión resulta todo lo contrario. Si en astrología tradicional nos encontramos con tanta controversia entre destacadas figuras de la antigüedad sobre temas fundamentales, ¿qué podremos decir sobre asuntos de nuevo cuño? A lo mejor tendríamos que preguntarnos el porqué nos mostramos tan seguros de nosotros mismos acerca de ciertos derroteros del conocimiento.
Juan Trigo
Enero 2017

 

LA CARTA NATAL DE TUS HIJOS


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El otro día una alumna de uno de mis cursos por videoconferencia, al terminar una clase en la que veíamos en las sinastrías entre padres e hijos las coincidencias entre nodos, ascendentes, Sol y Luna de una carta a otra, hizo la reflexión de que sería tan bueno para los padres tener la Carta natal de sus hijos ya en el momento del nacimiento para poder ayudarles mejor. Y ese comentario nos llevó a conversar sobre la situación de semiclandestinidad e intrusismos de toda clase que vivimos en nuestras sociedades occidentales respecto de la astrología. En efecto sería deseable que los padres pudieran tener a su disposición las Cartas Natales de sus hijos y estudiar cuales son sus carencias más importantes, sus predisposiciones en la vida, tendencias, peligros de adicción, etc. Y al mismo tiempo entender sus propias Cartas Natales para ver cómo pueden aportar aquellos aspectos que más puedan ayudar, y no solamente en qué pueden apoyar a sus hijos sino cómo y de qué manera hacerles llegar el cariño, la protección y la ayuda que específicamente necesitan.

En una comparación de Cartas Natales, ya sea para el estudio de las relaciones de pareja, socios o de cualquier otra índole, podemos ver complementariedades y conflictos, apoyos y tensiones. Es decir, podemos darnos cuenta en que aspectos una carta complementa a la otra y por tanto hay que potenciarlos y también qué choques o confrontaciones es mejor evitar. Esto lo analizamos viendo donde se sitúan los planetas de una Carta en la otra y qué aspectos hacen entre sí. Decimos coloquialmente que tal persona “coloca su Sol en trino con el ascendente de la otra y por tanto le da su energía a manos llenas”, o por el contrario “Saturno de esta Carta bloquea a Venus de la otra” por tanto no le deja expresar sus sentimientos. Etc. Por ello es muy útil para un padre o una madre saber qué aspectos de su carácter pueden resultar dañinos para sus hijos en el sentido de bloquear la confianza o actuar en sentido contrario de lo que quieren para ellos, aunque sea de forma involuntaria. Y en todo caso estudiando la carta de nuestros hijos podemos saber cuáles son sus vulnerabilidades emocionales y tratar de evitarlas.

Mi maestro, Emilio Salas, me decía que todo el mundo debiera saber algo de astrología, lo suficiente para poder llevar una vida mejor, más creativa y satisfactoria. Para ese fin creó su libro, Test Astrológico de la Pareja, al que yo ayude en cierta medida y por eso quiso él que llevara también mi nombre. Un manual práctico y lo más sencillo posible para enseñar a la gente a calcular su Carta Natal e iniciarse en la interpretación de las relaciones de pareja.

 

LOS PELIGROS DE LA FANTASÍA EN LA INTERPRETACION ASTROLÓGICA.


Relojes blandos

Personalmente soy muy dado a dejarme llevar por mundos paralelos de pura fantasía. Pueden comprobarlo en mi blog, en el que podrán leer varias novelas, cuentos y poemas. Pero cuando voy a utilizar una herramienta para algo concreto necesito aplicarla con cuidado y tratar de hacerlo con la máquina precisión, porque si no lo hago así el resultado está muy lejos de ser el esperado. Si estoy cortando madera y me imagino que la sierra es un manillar de bicicleta, los trozos que haya cortado servirán mejor para la estufa que para construir una silla. En mi opinión la astrología es una herramienta muy versátil, precisa y suficientemente compleja como para darte respuesta a casi todas las preguntas sobre el carácter, historia infantil, el porqué de acontecimientos relevantes, predicción de acontecimientos futuros y muchas otras peguntas más. Pero si no se trabaja con precisión, por ejemplo, empezando por ajustar la hora de nacimiento, tomando las posiciones de los tránsitos al minuto, calculando despacio y con cuidado el tiempo de ocurrencia de las progresiones, etc. No tendremos un resultado útil y que pueda servirnos para lo que necesitamos. No habrán servido de nada los tres mil años de desarrollo de esta ciencia. Y no es su culpa sino la nuestra. Es como si un relojero tratara de montar su reloj fantaseando sobre el destino de los ángeles en lugar de ceñirse a la metodología de un oficio tan antiguo para producir un instrumento que de la hora y no se entretenga con elucubraciones mentales.

Con todos los respetos que me merecen las invenciones surgidas por generación espontánea, en el caso de la ciencia astrológica hace falta mucha comprobación práctica sobre acontecimientos comprobados de la vida de muchas personas para poder validar cualquier descubrimiento, y eso en el supuesto de que este esté respaldado por una base científica sobre el desarrollo histórico del saber tradicional. En otras palabras, hay que tener mucho cuidado en reconocer cuando una intuición tiene base real o simplemente es producto de algún patrón emocional desatado.

Con todo lo anterior no quiero decir que la interpretación astrológica sea un ejercicio intelectual de precisión ni mucho menos, puesto que habrán leído en muchos de mis escritos que hay que utilizar la intuición más que el intelecto y que memorizar recetas ni sirve de gran cosa. Pero como quiera que demasiadas veces la fantasía se disfraza de intuición sobre todo cuando viene cargada de contenidos esotérico-trascendentes, hay que tener la precaución de aplicar un riguroso y muchas veces poco seductor pragmatismo para discriminar lo que es real de lo puramente fantasioso y falto de base que se pueda comprobar.

Juan Trigo

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN ASTROLOGÍA.


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Mi mujer me ha invitado acertadamente a corregir un aspecto que dije en mi última clase del Curso de Iniciación a la Astrología al describir las diferencias entre la Luna y los planetas personales, Mercurio, Venus, etc., porque mi frase: “La Luna no piensa, es lo que se entiende por inteligencia emocional”. Bien, yo me refería al concepto clásico grecolatino de la Luna como significadora de las emociones no inteligentes que llevan a los seres humanos a ser la típica carnaza de las tragedias griegas como Edipo, Antígona, Electra, etc., que tienen su continuidad en las obras de Shakespeare. Meros juguetes ciegos de un destino inexorable encarnado por la pareja de poderes del mundo, Júpiter y Saturno, capaces de lanzar al pueblo a las guerras, hambrunas, cultos a la personalidad de filibusteros convertidos en reyes absolutos, como Filipo de Macedonia o el pendenciero Alejandro, llamado el Magno, supongo que por la magnitud de sus matanzas.

Lo que me indicó mi compañera al terminar la clase fue que modernamente el término Inteligencia Emocional, después de la aparición del libro homónimo de Daniel Goleman, se aplica a la gestión de las emociones de forma inteligente para obtener resultados positivos y no solo seguir ciegamente los dictados de los que saben manipularlas. En mi opinión, y siguiendo con el significado tradicional de la luna indicadora de emociones no inteligentes la conversión inteligente de las emociones primarias debe llevar emparejados a otros planetas. Por ejemplo, las del niño que ha de sobrevivir a un entorno contradictorio con la esencia de la naturaleza y que por tanto no entiende, crea mecanismos de defensa a los que llamamos traumas, significados por Urano, Neptuno y Plutón, y también Quirón. Entonces en la vida cotidiana, para mejorar el ejercicio de la toma de decisiones propia y autogestionada, deben intervenir en apoyo de las emociones básicamente lunares, el raciocinio discriminatorio de Mercurio, la sensibilidad consciente de Venus y la autoafirmación Marte, y también el optimismo de Júpiter y el sentido de control de Saturno. En otras palabras, como no entendamos cómo funcionan estas facultades planetarias en nuestra carta y las pongamos en juego para decidir por nosotros mismos en función de lo que vayamos experimentando acerca de lo que tratan de vendernos, la versión inteligente de nuestras emociones brillará por su

ausencia y en su lugar tendremos el bochornoso espectáculo de darnos cuenta al cabo de demasiados años que hemos sido víctimas de manipulaciones de todo tipo sin habernos dado cuenta y haberlas tomado como algo natural e inevitable. Estamos hablando de esa farsa de la llamada crisis económica, de la presión sin escrúpulos del sector bancario, de la especulación inmobiliaria, de la connivencia de la universidad con las compañías farmacéuticas para gestionar al revés los modelos de salud pública, la veracidad de los contenidos alimentarios de lo que comemos, y un largo etc.

DEMETRIO SANTOS SIEMPRE CON NOSOTROS


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Demetrio Santos, maestro y amigo, guía e inspirador, ejemplo y referente, ayer viernes 26 de febrero te fuiste con la enorme satisfacción del deber cumplido. Siempre estarás entre nosotros.

Todavía recuerdo con emoción el sonoro aplauso que arrancó tu ponencia en el Congreso Ibérico en Jaca en 1996 sobre la edad prehistórica de la astrología, con la detallada descripción de los arcaicos petroglifos que marcaban con tanta precisión las fases de la luna para demostrar que la investigación astrológica es tan antigua como la inquietud del ser humano por explicarse su lugar en el mundo. Creo que he asistido a casi todas tus conferencias, y si me equivoco será un error más en mi abultado acervo, y recuerdo muy bien tus recomendaciones finales a mi ponencia en el Congreso de Mallorca de 2002 sobre la aplicación entre otras de la transformada de Einstein-Lorentz para validad la realidad de las influencias que trabajamos en astrología. Recuerdo con un nudo en la garganta el interés que pusiste en tus comentarios al final del acto y tu insistencia en proseguir el estudio por esa línea. Agradezco con emoción tus consejos para elaborar mi ponencia sobre Paracelso en el Congreso de Asturias sobre la validación de las Partes Arábicas. Te tomaste tu vida en serio, con rigor, jamás dejaste nada por investigar por muy desconocido que fuera, y sobre todo esa insistencia en transmitirlo al mundo, en que la gente se enterase de que el Conocimiento está ahí para alimentar nuestro espíritu, para desarrollarnos como seres humanos.

Agradezco infinitamente la confianza que has tenido en nosotros al legarnos, para su difusión, tus notas manuscritas que iniciaste desde principios de los años 50 acerca de tus profundos buceos en los caminos del saber, principalmente en el descubrimiento de textos astrológicos antiguos y también tus reflexiones como físico nuclear. Doy fe que transcribir esas notas, las pocas que mis ocupaciones me han permitido, y las impresiones de cuando lo han hecho y siguen haciendo mis colegas y amigos de la Sociedad Española de Astrología, Juanjo Blasco y Paco Bou, es una experiencia única en el mundo de los textos incunables e hitos de lo más alto del pensamiento humano. Y también los más prácticos, pues haberte decidido a comprobar de forma tangible por medio de los 38 contadores geiger que instalaste a lo largo de la sierra para registrar las variaciones en la llegada de rayos gamma con la trayectoria de Júpiter, por ejemplo, para demostrar que los saberes astrológicos tienen la importancia y realidad que los antiguos le daban, es de un coraje reservado a muy pocos. Tal vez algún día tus admirados discípulos logremos tu sueño de perforar los gruesos muros de la intolerante Universitas oficial y llegue tu inmenso legado al estudiante que aun conserve fresca la curiosidad científica que ha de tener todo universitario, para despejar tinieblas similares que otrora obligaron a Galileo a retractarse o llevaron a la hoguera a Cagliostro, y que aún perduran.

Gracias al universo por haberme permitido el enorme privilegio de tus enseñanzas directas, tus consejos y tu amistad.

Juan Trigo

¿POR QUÉ ES IMPORTATE AJUSTAR LA HORA DE NACIMIENTO?


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Comprobar la hora de nacimiento antes de empezar la consulta, aparte de ser absolutamente imprescindible para interpretar y realizar previsiones con un mínimo de credibilidad, tiene valiosas ventajas. Por ejemplo, durante el proceso de estudiar la Carta Natal de nuestro consultante y prever por progresiones secundarias de los ejes acontecimientos muy señalados en su vida y preguntarle por la edad exacta en que pudieron ocurrir, ya estamos adentrándonos en la tarea fundamental de la interpretación astrológica, esto es, comprobar cómo encarna en la persona de nuestro consultante el dibujo de la proyección del cielo en el momento de su nacimiento, es decir la Carta Natal, que nos ha calculado el programa informático.

La Carta Natal solo es una gráfica de un momento determinado del Sistema Solar proyectado sobre un punto concreto de la tierra, y que puede corresponder con el nacimiento de un animal, la explosión de un volcán, el disparo de un relámpago que seccione en dos un gran árbol o el nacimiento de un ser humano, etc. Se comprende que hay que ver como corresponde esa gráfica con la persona que nació en ese momento. En astrología solo hay una técnica que puede asociarse a un oráculo, como el I-Ching, la Runas, el Tarot, etc., y es la de la Astrología Horaria, utilizada para responder preguntas instantáneas que también como las otras técnicas adivinatorias conecta con la mente inconsciente del consultante para encontrar la respuesta no accesible a los planos superficiales. Lo demás en astrología no es adivinación sino interpretación rigurosa del mapa de energías y sus relaciones que es la Carta Natal.

La metodología es muy variada. En mi ponencia presentada en el Congreso Ibérico de Barcelona en junio de 2011 expuse un trabajo de investigación sobre la Carta de Gandhi para mostrar mi perplejidad ante el hecho de que se dispongan de 7 Cartas natales diferentes del Mahatma, por lo menos que yo conozca, y los datos históricos en los que se basan la mayoría de esas cartas natales no están avalados por las suficientes pruebas biográficas. A los interesados pueden consultar el enlace al pie de este artículo.

Probablemente, solo probablemente, la diferencia entre utilizar la astrología de forma científica y rigurosa, como tomarse en serio el tema que nos ocupa en esta aportación, o no hacerlo, sea la diferencia entre una predicción científica y un oráculo, como es por ejemplo, a mi juicio, utilizar el método de casas iguales, las cartas solares, etc., cuando no se tiene idea de la hora de nacimiento, porque no se puede disponer del rigor en la determinación de las posiciones de las cúspides de las casas.

No estoy invalidando en absoluto las metodologías oraculares, puesto yo mismo uso el I-Ching, las Runas o el Tarot, solo indico que se trata de dos niveles distintos de amplitud y precisión

Añado una hoja de trabajo corriente sobre la rectificación de la hora de nacimiento, donde se observan progresiones secundarias del MC,  y El Sol en rojo, y diversos tránsitos en azul

Juan Trigo

 

Ponencia Sistemas de Rectificación en la Carta de Gandhi

https://elparaisoestaenelfondodetucorazon.files.wordpress.com/2016/02/ponencia-sistemas-de-rectificacic3b3n-en-la-carta-de-gandhi.PDF

Rectificaión Carta de Gandhi

 

 

LOS ECLIPSES DURAN UNOS MINUTOS


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Vayan por delante todos mis respetos a los que elaboran explicaciones trascendentes destinadas a invitar al crecimiento personal, como la que leí a propósito del eclipse de principios de marzo 2016 según la cual los eclipses son oportunidades de realizar cambios, para empujar la vida hacia adelante, u otras interpretaciones, porque cubren una necesidad en el panorama caleidoscópico variopinto de las angustias humanas.

Mi opinión personal la articulo según dos consideraciones: Duran unos minutos y se reduce la energía que nos llega del sol. Y sin duda resulta un espectáculo natural muy fascinante. Poco más. Los relámpagos también son un espectáculo natural estremecedor, pero no podemos hacer otra cosa que protegernos o deleitarnos en su contemplación, ya que ni siquiera podemos recoger su energía porque si bien se producen gracias a un elevado gradiente de potencial, duran tan poco que su intensidad no hace viable un aprovechamiento energético rentable, por ahora.

Para mí el problema básico acerca de la especulación sobre los eclipses es que nos distraemos también con esa fenomenología para ocultar (valga el símil eclipsológico) nuestra atención de la fenomenología que realmente podemos aprovechar: darnos cuenta de lo que ocurre en nosotros y a nuestro alrededor a cada instante de nuestro día  para aprender quien somos realmente. Valga decir que empleamos las más diversas y muchas veces peregrinas fenomenologías para esa ocultación.

No resisto la tentación en este breve comentario de actualidad de recordar al lector la ocurrente y divertida novela de Mark Twain “Un Yanqui en la Corte del Rey Arturo”, en la cual el protagonista, un cow boy trasladado en el tiempo a Camelot, utiliza sus conocimientos astronomía para escapar de una situación muy comprometida. Muchos relatos y películas se han hecho a propósito de uso que el listo de turno hace de un eclipse total de sol para zafarse de una situación irresoluble con cargo a la ignorancia de los aborígenes.

Si pusiéramos un milésima parte de la atención que malgastamos en fenomenologías deslumbrantes pero externas en observarnos desde dentro sin censura previa, probablemente no seríamos pasto tan fácil de los buitres del planeta humano y viviríamos mucho más armónicamente el tiempo que nos ha tocado vivir.

Juan Trigo

¿LA ERA DE ACUARIO?


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Reproduzco aquí como primicia el texto íntegro de un artículo que publicara Servimedia a primeros de Marzo basado en la entrevista días atrás me hizo la periodista Refugio Martínez Ballesteros sobre la llamada Era de Acuario:

 

La Era Acuario o el individualismo de “My way”

Por Refugio Martínez

La Era Acuario ha sido para el espíritu como la leyenda de El Dorado para nuestra cuenta bancaria: una ensoñación inexistente. Siempre hemos querido vivir en un mundo donde la armonía y la paz reinasen por defecto, donde los seres humanos fluyan amorosos con la empatía como emblema y la alegría como estado de ánimo. Esta utopía es la imagen que nos ha llegado sobre la Era Acuario, sin embargo, este planteamiento dicta mucho de la realidad y el presidente de la Sociedad Española de Astrología, explica a UNIVERSO por qué.

Desde el punto de vista astrológico, existen miles de influjos procedentes de las estrellas y, uno de estos influjos son las eran astrológicas. Pera entender un poco mejor en qué consisten estos periodos cosmológicos, Juan Trigo, presidente de la Sociedad Española de Astrología (SEA) explica que “la tierra tiene tres movimientos: uno, el de su propio eje (rotación) que marca los días. El segundo, sobre el sol (traslación) que marca los meses y los doce signos del zodiaco. Y el tercero, de precesión de los equinoccios, que marca las eras astrológicas”.

Este último es un movimiento de ligero retroceso que se produce cuando la tierra gira sobre su propio eje. Algo parecido ocurre cuando una peonza danza en el suelo, esa oscilación hacia atrás es lo que se denomina precesión. La precesión es la que marca las eras y se determina cuando el eje vertical de la tierra está apuntando a una constelación u otra. Este movimiento es tan lento que en vez de tardar un mes en pasar de una constelación a otra, (como ocurre con los signos del zodíaco) tarda casi tres mil años.

Si bien es cierto que cada era dura aproximadamente 2700 años, también es cierto que los expertos no se han puesto de acuerdo en determinar el momento exacto en que se termina la Era de Piscis para dar relevo a la de Acuario. Según Elsa M. Glover ocurrirá en el año 2638, según Shepherd Simpson en el 2080 y según Samael Aun Weor, el 4 de febrero de 1962 cruzamos el umbral de la Nueva Era o New Age o Era de Acuario.

A pesar de las discrepancias con las fechas, en lo que sí hubo unanimidad entre los astrólogos es en la convicción de que las eras afectan de algún modo al comportamiento y la forma de pensar de los seres humanos. En este contexto, la Era Acuario fue concebida como una era que se destacaría por un cambio en la conciencia del ser humano, de hermanamiento universal que llevaría asociado un tiempo de prosperidad, abundancia y paz.

Aunque todas estas ideas empezaron a gestarse a finales del siglo XIX, al amor de las sociedades secretas, lo cierto es que fue en los años 60 cuando se cristalizaron. Los movimientos antibelicistas y la espiritualidad hippie, en Estados Unidos y en Europa, encontraron en los valores de la New Age un soporte perfecto para dar forma a su sentido de la vida, sus pensamientos y sus ideologías.

Sin embargo en la actualidad, estos planteamientos de la New Age probablemente están tan trasnochados como los propios hippies y como este movimiento no destacó por tener una base sólida, a menudo ha sido objeto de burla y desprestigiado. “Sin embargo, desdeñar un movimiento espiritual con el argumento racional de que contiene inexactitudes fácticas es, en cierto sentido, una muestra de que no se ha entendido nada. Las religiones y la espiritualidad son mapas de nuestro territorio emocional, no de nuestro intelecto”, explica, muy acertadamente, John Higgs en su libro Historia alternativa del siglo XX.

Las dos caras de la misma moneda

Si simplificamos lo explicado anteriormente a la mínima expresión, tan solo queda la asociación de estos conceptos: paz y amor con New Age. Asociación que, en su momento de gestación, estaba cargada de sentido porque: “la humanidad se ha encontrado en medio de guerras que no ha querido y, casi siempre en nombre de Dios”, explica el presidente de la SEA. Si a eso le súmanos las dos grandes guerras mundiales es normal que surgiera una amalgama de creencias, movimientos y seudo-religiones que abanderaran el hermanamiento entre los hombres.

Sin embargo, en opinión de Trigo, ese mensaje de paz y amor nos ha llegado trastocado porque Acuario no es un signo que se asocie con la paz: “Acuario es el gran rebelde, el que rompe los esquemas porque se revela contra las estructuras que ha creado Capricornio para garantizar su seguridad. Acuario es el que te está diciendo donde está tu libertad”.

En algunos aspectos, “la Nueva Era no es más que un montaje que empezó con las corrientes ocultitas del siglo XIX y que –añade Trigo- el afán de dinero ha engordado”. Para empezar: “no hay un signo mejor que otro -y para continuar- Acuario no es el salvador. Acuario es un signo independiente. Es el `My way´ que cantaba Fran Sinatra, que corresponde a una persona que hace su vida. La ventaja es que ayuda a los demás sin pedir nada a cambio, porque no quiere ligarse ni siquiera a las gracias”.

En este sentido para el astrologo, igual que todas las monedas tienen dos caras, en la New Age también se puede advertir una cara y una cruz. Por un lado, “la ventaja es que le da a la gente una esperanza de que no todo está definido, atado y bien atado. No todo está determinado por la religión, por el pecado, la culpabilidad y los preceptos monolíticos de la Iglesia. Hay una esperanza en el individuo como persona”.

El inconveniente es convertir a la New Age en una seudo-religión que anula al individuo como tal, porque encorsetarse dentro de una corriente va en contra de la naturaleza intrínseca de Acuario. En este sentido, Trigo explica que “en el momento en que nosotros mismos nos encasillamos dentro del movimiento estamos perdiendo nuestro individualismo y nuestra capacidad crítica. La Era Acuario hace individuos libres y no individuos que se vinculan a un movimiento que los encasilla, por muy New Age que se autodenominen”.

¿Nos influyen los astros?

“La astrología es tan antigua como el ser humano”, afirma el presidente de la SEA. Durante siglos, la astrología ha sido la única ciencia de la que se han servido las civilizaciones antiguas para interpretar y determinar el comportamiento de la vida. Pero, ¿cómo puede afectar la posición de los planetas y las estrellas en nuestro destino? ¿De qué forma podría influir el Universo en un pequeño microcosmos como es el cuerpo del ser humano?

“Así como la luna arrastra las mareas. ¿Cómo no va a arrastrar nuestras emociones, si somos el 70 por ciento de agua?”. Y con esta misma lógica, Juan Trigo explica que: “si notamos los efectos de la luna, por su cercanía, a pesar de ser tan solo un pedrusco. ¿Cómo no nos van a influir otras enormes masas en movimiento como Neptuno, Plutón o Venus?”.

En toda esta enormidad infinita que es el Universo y con tanto tránsito de planetas, constelaciones y estrellas ha llegado el momento de preguntarse hasta qué punto podemos notar los efectos del ´My way´ de la Era Acuario. Para ponernos en situación Trigo matiza que: “estemos bajo miles de influjos, muchísimos, por eso es importante entender a las eras como una nota de fondo dentro de este enorme influjo de energías”. Pero, si todos los seres humanos estamos dentro del mismo influjo cósmico. ¿Por qué a cada uno nos afecta de una manera diferente? “Porque –aclara Trigo- cada uno de nosotros tiene una carta astral, que se determina en función del lugar, el día y la hora de nacimiento y que supone una pauta energética, un manual de instrucción complejísimo, completo y preciso”.

En opinión del presidente de la SEA, además de una carta individualizada, el ser humano nace con algo que nos hace únicos y diferentes al resto de los animales: nuestra curiosidad, nuestra capacidad para preguntarnos por el porqué de las cosas. Pues bien, ahora que estamos en el umbral de esta nueva era. ¿Por qué no fundimos los influjos de Acuario con nuestra curiosidad natural? “Para experimentar, para investigar, para estudiar. No tenemos nada que perder solo la ignorancia”, concluye el astrologo.

LAS ONDAS GRAVITACIONALES


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Allá por la época, ciertamente lejana, en que obtuve el Doctorado en Ingeniería Química, y que asistía a seminarios de Física Cuántica, me intrigó el que de todas las formas de energía conocida, la electromagnética, la nuclear débil, la nuclear fuerte, etc. la única que no tenía asociada partículas con las que establecer ecuaciones para predecir efectos (como la ecuación de onda de Schrödinger para operar con partículas subatómicas) era la gravedad, y por lo tanto hubo que construir un hipotético gravitón para hacernos la ilusión de que se completaba la teoría. Recuerdo como esperábamos de las declaraciones de Stephen Hawking su estudio de la cuántica de la gravitación. Hoy vienen a mi memoria tales devaneos de estudiante de la Politécnica de Barcelona, a propósito de la popularización en estos días de artículos sobre Ondas Gravitacionales porque también estudiábamos la controversia continuidad/discontinuidad protagonizada por de Einstein y Heisenberg, reactivamente, zanjada apresuradamente por el primero con su famosa frase “Dios no juega a los dados”. Lo que también atrajo mi atención fue ese símil suyo de la sábana que lo cubre todo y en la cual una perturbación que ocurre a miles de kilómetros de distancia la sentimos aquí debido a ese medio continuo en el que se propaga todo.

Parece a primera vista lógico que cualquier perturbación en el universo se transmita en forma de ondas, pues así se transmite toda forma de energía. Lo novedoso es haber detectado esas ondas, aunque sea por medio de un complejo interferómetro laser y sobre la perturbación producida por una colisión masiva, aunque sea el efecto de esas ondas gravitatorias muy débiles. Las más fuertes que se podría esperar observar en la Tierra serían generadas por acontecimientos muy distantes y antiguos, como la colisión de dos estrellas de neutrones o de dos agujeros negros masivos, en los cuales una gran cantidad de energía se movió violentamente. Tal onda debería causar cambios relativos en distancia por todas partes en la Tierra, pero esos cambios están en un orden de 1/1021.

Una vez examinada la literatura actual sobre ondas gravitacionales me siguen pareciendo válidas las discusiones académicas que librábamos en mi época de estudiante acerca de la gravedad, una fuerza que dirige y mantiene nada menos que el universo, y sin embargo solo somos capaces de expresar por unas leyes muy simples y evidentes, enunciadas a partir del puro empirismo, como son las de Newton, y que además no podemos encontrar una partícula asociada con la que hacer cálculos y predecir. De todos modos valga el descubrimiento de las ondas gravitacionales aunque solo sea, de momento, para dar la razón a Einstein y la inspiración genial del ser humano en su búsqueda de explicaciones.

Juan Trigo