Hasta que la cultura nos alcance


Todo empieza y todo termina,
por la puerta de tu vientre, mujer.
Y sigo buscando refugiarme,
de nuevo en él,
como el recién nacido que rehúsa bacer.
Porque el paraíso nunca se perdió,
solo hay que encontrarlo.

Las copias de tu puerta que encuentro,
están cerradas o no llevan a ninguna parte,
o el monstruo de la cultura,
ha colocado guardianes o trampas.
Encuentro puertas petrificadas, religiones,
cerraduras, mitos, normas,
costumbre, hábitos, horror.

El mundo te ha devorado, mujer.
Y me ha condenado a vagar,
por el desierto de espada y fuego.
Sueño que me pierdo en ti,
me camuflo en tu piel, respiro tu perfume,
sueño que soy tú, que tú eres Dios.
Y la vida cobra sentido.

Pero te has arrodillado al monstruo acorazado,
al que distingue, al que elige, al que dicta.
Convertiste el Paraíso en una de sus cárceles,
escuchaste, sirena, las órdenes del mundo,
y dejaste de ocultarlo, ocultándote en él.
No quiero fundirme en un libro de leyes,
y convertir el paraíso en matrimonio.

Juan Trigo

Imagen: P. Mirabilia

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de planocreativo Publicado en POESÍA

Un comentario el “Hasta que la cultura nos alcance

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