“Enamorar a la máquina”, un cuento erótico de Juan Trigo


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6 comentarios el ““Enamorar a la máquina”, un cuento erótico de Juan Trigo

  1. Juan, este genial cuento tuyo sacado de las catacumbas, me ha maravillado… aún proceso lo que me ha hecho imaginar (mezcla de miedo y deseo) esas escenas mujer-máquina… y ese final… tan tan…
    ¿Podrías explicar esa “carcajada de Saturno”?
    🙂
    ¡Gracias!
    (¿tienes más?)

  2. Buena pregunta, Carmen. Vamos a ver si consigo poner en marcha la máquina del tiempo para retroceder 30 años y recomponer las piezas que susurraban en mi mente de entonces.
    El simbolismo clásico de Saturno se identifica con el poder despiadado e implacable, tirano absoluto, al que han de engañar para salvar de sus fauces al último de sus hijos, Júpiter. Bien, esto está en la mitología, pero de cosecha propia asocio en mi cuento una de las facetas de Capricornio, domicilio de Saturno, el sarcasmo.
    Una muchacha sencilla, pero adorable, inteligente y valiente, consigue solo con la fuerza de su pasión desmontar un descomunal engranaje tecnológico-comercial de la empresa más poderosa del mundo.
    El todopoderoso director del proyecto se da cuenta del desastre y que además lo ha provocado una “indefensa doncella” y explota en su último reducto: la carcajada sarcástica.
    Este cuento es un tributo más, en forma de ritual, a la única religión en la que he creído a pesar de todo y desde el fondo de mis entrañas: El héroe anónimo, el ser humano enfrentado a la bestialidad de universo solo y con la mejor de sus armas, su pasión, su inocencia, su fe en sí mismo, y en el cuento está representado por el mejor de los héroes: La mujer salvaje.
    Si por una vez hubiera pensado que este era un mundo de hombres, si en algún momento hubiera renunciado a seguir buscando a la mujer salvaje, ya habría cumplido mis delirios suicidas de adolescente.

  3. ¡Gracias por tu magnífica respuesta! Creo en esa religión, en el héroe anónimo, en la mujer salvaje… dimensiones sin duda de nosotros mismos, siempre que las queramos Ver… (y nos las dejen mostrar)…

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