EL COLONO QUE ROMPIÓ EL DISEÑO SIN SABERLO Y CONOCIÓ LA DICHA Y EL GOZO


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A veces ocurre en la historia de la colonia. Alguien, por alguna razón, consigue romper el caparazón del Diseño. Por supuesto no es consciente de haberlo roto, porque naturalmente nadie conoce la existencia del Diseño. Esa es su fortaleza, tanto es así que aunque algún intruso trate de revelarlo a alguno de los colonos, nadie lo creerá, y al intruso lo expulsarán, lo harán quedar en ridículo o lo matarán en un sacrificio ritual.

El colono  se cruzó con la mujer en uno de los estadios de adiestramiento físico destinados a descargar tensiones emocionales acumuladas en la musculatura.

En la vida de la colonia cuando alguien se encuentra inesperadamente con unos pocos instantes de gozo, le parecen un sueño que, una vez recuperada la vida normal dentro del Diseño, creen que nunca existió en realidad. Pero en el caso del colono de esta historia no fue así.

Por alguna razón le llamó excesivamente la atención aquella atleta cuando se quitó el casco y la coraza, terminado el partido, y se puso a hacer algunos movimientos de relajación y flexiones. En realidad no tenía un cuerpo tan excepcionalmente bello, o por lo menos no mucho más que otras mujeres de su entorno social; más bien podría parece un tanto hombruna. Ella se dio cuenta y él bajo la mirada como disculpándose en la distancia por si la había importunado, pero la mujer no bajo la suya. Sabía quién era él, uno de los ingenieros del sistema de ventilación de la ciudad. No era la primera vez que se cruzaban sus caminos, ¿porqué se la quedó mirando de aquel modo y porque se sintió tan avergonzado? Era normal que un hombre mirara a una mujer con admiración (el Diseño se servía de ciertos equívocos para dar una sensación de normalidad), pero cuando le brotaba el deseo irresistible de hacer el amor con ella, entonces la programación mental detonaba en el pensamiento resortes de culpabilidad y al hombre debía darle vergüenza. En la mujer era mucho peor, pero en aquel momento parecieron no funcionar tales resortes en aquella atleta y se permitió aceptar en su pensamiento el deseo de hacer el amor con aquel hombre, y por tanto transgredir las normas del Diseño en cuanto a vida matrimonial ordenada.

Durante muchos días él luchó contra esa sensación extraña que se había colocado detrás del esternón. Muchas veces había admirado la belleza de otras mujeres, pero cualquier sentimiento de atracción excesiva era disipado inmediatamente, no sin esos reproches y culpabilidades bien aprendidos en su conciencia, pero nada más. Nunca persistían como en aquella ocasión. Sobre todo porque la mujer, al volver a coincidir con él en algún lugar de congregación social, comedores, salas de conciertos, de conferencias,  iglesias, etc., lo miraba intensamente con aquel interés claramente transgresor.

Ambos llevaban una vida familiar ordenada y por supuesto ignoraban que ese orden les había sido implantado en el cerebro por las leyes del Diseño, como a cualquier habitante de la Colonia, para que creyesen que ese era el orden natural de los seres humanos y no debía alterarse. Romper el caparazón del Diseño empezaba precisamente por ese destello repentino e inesperado de la duda.

El contacto exagerado entre dos colonos puede llegar a producir ese destello, y entonces se oye un chasquido en el interior. El ritmo de la vida parece detenerse; los deberes, las tareas, los placeres programados, las soflamas religiosas, las arengas políticas pasan a un segundo plano y ambos colonos amantes descubrieron que efectivamente todo eso podía pasar a segundo plano, tanto, tan alejado del presente que ni siquiera se les ocurrió criticar ni preguntarse por qué habían estado viviendo en el espejismo creado por el Diseño. Simplemente se ocultaron y se entregaron al gozo y la dicha de descubrirse, y descubrir que la naturaleza también puede ser benigna y bendecir a sus criaturas con momentos de éxtasis que no aparecen en ninguno de los libros permitidos. Consiguieron esconderse en lo alto de la montaña, en uno de los antiguos almacenes de víveres, ya en desuso, construidos en las primeras épocas en que los precursores fundaron la ciudad, adonde les condujo otro colono que también huyó por breves instantes del Diseño.

No podían darse cuenta que con su intercambio pasional habían trascendido los niveles de conciencia ordinaria y accedido directamente a los misterios de los que hablan los libros antiguos, porque no había nada parecido en su programación educativa; tales misterios fueron guardados como tales y jamás explicados a la gente.

Pocos días después, el manto rosado del Diseño los encontraría e iba a cubrirlos de nuevo, y ambos regresarían a sus vidas ordenadas y programadas de la colonia, pero ya nada iba a ser lo mismo porque habían experimentado lo que realmente eran sus vidas fuera de las reglas del Diseño, como hicieron los primeros habitantes, antes de la época de las religiones y filosofías de masas. Y mucho más importante aún: habían aprendido a encontrar el camino para regresar a ese estado en otra ocasión. Lo esencial para ello, para reencontrar ese camino, era que ambos colonos amantes no cayeran en el desánimo de apartar aquellos días de dicha y gozo a la categoría de sueño, sino que mantuvieran en sus conciencias que aquello existió realmente y que podía repetirse. En alguno de los libros prohibidos se utilizaba la frase-truco, “Yo estuve allí”.

Juan Trigo

Noviembre 2012

En algún lugar de la galaxia.

Nota del autor: Larry y Andy Wachowsly no se atrevieron a hacer una película directa y abiertamente explicativa sobre el Diseño y montaron una burda escapatoria llamada “The Matrix”.

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Un comentario el “EL COLONO QUE ROMPIÓ EL DISEÑO SIN SABERLO Y CONOCIÓ LA DICHA Y EL GOZO

  1. me gustó mucho, sin embargo no todos vivimos en ese Diseño y mucho menos en México donde algunos hombres parecen trasgredir toda ley y todo diseño incluso faltando les al respeto a la mujeres, como frotando partes del cuerpo de una mujer sin su consentimiento o los típicos Albures o los piropos incluso miradas lascivas que son descarados y no a todas las mujeres les gusta.

    pongo un ejemplo había algunas chicas que les hablaba lindo y no les gustaba preferían las groserías y otras que con miradas lascivas o siendo grosero no les gustaba y así lo hacían saber, “no me gusta”.

    Yo respeto lo que escribe Don Juan sin embargo habla de un Diseño no predeterminado si no para la historia que cuenta, Yo no pienso igual que el hombre de la Historia a mi me gusta mirar a los ojos a las mujeres a algunas les gusta eso, otras prefieren trasgredir las palabras vulgares o miradas lascivas y prefieren los roses.

    Es interesante por que es una historia utópica por que no sucede al revés ??? La mujer le mira fijamente el paquetón a un macho Musculoso peludo que trabaja en un GYM y este se acerca trasgrediendo el Horario de Trabajo diciéndole lo siento Soy Gay pero te muestro mi pene para que juegues con él, ella freneticamente comienza a lamerle los tanates hasta que tiene una erección entonces decide que es momento de hacerle el Amor, y así trasgrede también su homosexualidad y entonces ella le practica el beso negro.
    Eso eso Si es trasgredir jajajaja.

    Besos y Felices y gloriosos Orgasmos.

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