Los Planetas Retrógrados


 

562e4209d4db2

Apuntándome al carro de los preocupados por la retrogradación de mercurio, me permito hacer un comentario en sentido contrario, es decir de la no pre-ocupación. Voy a tratar de explicarme.

Primero, la retrogradación es un movimiento aparente producido por la distorsión de ver las cosas celestes desde una perspectiva geo-céntrica, es decir tomando como base errónea de ser la Tierra el centro del universo, ya que cada planeta sigue imperturbable su trayectoria. Lo cual (a pesar de que hasta el Siglo XVI con Galileo y Copérnico se tomaba como cierto) no deja de tener su sentido ya que nos interesa observar cómo nos influencian las energías planetarias aquí en la Tierra, pero no hemos de perder la oportunidad de reflexionar en términos globales y constatar que este fenómeno no es más que una distorsión óptica de la realidad.

Con eso no quiero decir otra cosa que interpretemos la retrogradación de los planetas en su justa medida, es decir como un efecto óptico y que cesen nuestras angustias, por lo menos las de mis amigos que me llaman para preguntarme qué va a pasar ahora que Mercurio retrograda.

No va a pasar nada más que un efecto óptico, una sensación apreciativa de la realidad, nada más. Veamos uno por uno. Dejando aparte el Sol y la Luna que no “retrogradan” porque los vemos siempre en su movimiento real. Lo que sigue a continuación por supuesto se aplica muy bien en progresiones secundarias.

Mercurio retrógrado se hace más lento, retrasa un poco su acción, y por tanto puede tener sus ventajas en aquellas cartas en las que este planeta se precipita en sus juicios, análisis y transmisión de datos, es decir se vuelve un poco más reflexivo, piensa un poco más antes de hablar, por poner algún ejemplo.

Venus retrogrado puede tener la ventaja de permitirse saborear más aquellas sensaciones que por aspectos tensos en la carta no podía.

Marte retrógrado se precipita menos o más tarde y puede permitir que otros planetas le hagan meditar antes de lanzarse contra el muro y romperse la cabeza.

En Júpiter retrógrado tenemos el claro ejemplo de aquella persona que teniendo un júpiter prominente y mal aspectado que tiende a la fanfarronería y exceso de orgullo (conocido mecanismo de defensa), cuando por progresiones o tránsitos retrograda goza del privilegio de hacerse un poco más humilde y prudente.

Saturno retrogrado se hace más profundo, más precavido, no suelta el control y evita que nos lancemos volando por el precipicio porque a lo mejor un aspecto de Neptuno nos hizo creer que éramos Ícaro (el que salto queriendo volar hasta el Sol con alas hechas de cera).

En los transaturninos la retrogradación es un efecto generacional y por tanto aún tiene menos relevancia. Así, Urano no tiene tiempo ni para la retrogradación. Quiero decir que no se nota. En Neptuno tampoco se nota nada, como en cualquier cosa relacionada con este planeta aparte de la nebulosa dispersora oceánica. En Plutón, los miedos obsesos están tan profundos que igualmente necesitamos un buen barreno para perforar los escudos protectores para penetrar al descubrimiento de sus tesoros.

retrogradacion

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s