LA CARTA NATAL, NUESTRA BRÚJULA PERMANENTE


Carta Natal

La Carta Natal es la representación del cielo en cualquier momento y refleja la información de todos los instantes de nuestra vida, por lo tanto es un mapa dinámico donde van apareciendo caminos y paisajes que un minuto antes no estaban, pero que estaba previsto que estuvieran. Y también indicaciones de los paisajes que serán en un futuro, sombras y perfiles translúcidos que te indican qué otros caminos, insospechados hoy, podrás tomar tal día en uno o dos años, o más. Es un libro de consulta que tiene vida propia, un maestro de magos al que consultar siempre que tengamos dudas del porqué ocurrió tal o cual cosa o cómo se va a desarrollar lo que ahora nos ocupa. Un manual interactivo permanente con el que vamos descubriendo cada día un poco más quienes somos y porque estamos aquí, pues este complejo mándala de figuras asimétricas es nuestra conexión con el universo. Una carrera universitaria que dura toda la vida.

Cada aspecto planetario, incluso aquellos que hemos estudiado con mayor atención, pueden ir enriqueciendo su propia interpretación cada vez que los analizamos, como si los viéramos por primera vez, porque es como la sabiduría de la propia vida; jamás termina de enseñarnos ni de sorprendernos. Cada día, cada instante puede ser nuevo y estimulante, y podemos descubrir en lo cotidiano, en aquellas cosas incluso rutinarias de todos los días, nuevas revelaciones acerca de nosotros mismos que nos sorprenden. Por ello, como la Carta Natal es la representación de nuestra propia vida, no deja de aportar nuevas indicaciones y consejos sobre aspectos que ya creíamos conocidos y superados, pues que algo sea conocido no quiere decir que esté terminado, muerto, sino que se mueve y evoluciona, con el propio universo cambiante e impredecible. Nada está superado ni conocido, sino que evoluciona, como el universo. Cuando nos decimos que tal lo cual cosa o situación ya está superada o conocida, que ya lo sabemos todo de ella, en realidad lo que hacemos es cristalizarla, petrificarla, darla por muerta. El mundo fluye constantemente, y lo que encapsulamos, lo que clasificamos definitivamente lo matamos, lo convertimos en residuo inanimado, porque no hay nada definitivo en el evolucionar del universo. Así son nuestras vidas y así las vamos entendiendo dinámicamente por medio de nuestra Carta Natal.

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