LOS PELIGROS DE LA FANTASÍA EN LA INTERPRETACION ASTROLÓGICA.


Relojes blandos

Personalmente soy muy dado a dejarme llevar por mundos paralelos de pura fantasía. Pueden comprobarlo en mi blog, en el que podrán leer varias novelas, cuentos y poemas. Pero cuando voy a utilizar una herramienta para algo concreto necesito aplicarla con cuidado y tratar de hacerlo con la máquina precisión, porque si no lo hago así el resultado está muy lejos de ser el esperado. Si estoy cortando madera y me imagino que la sierra es un manillar de bicicleta, los trozos que haya cortado servirán mejor para la estufa que para construir una silla. En mi opinión la astrología es una herramienta muy versátil, precisa y suficientemente compleja como para darte respuesta a casi todas las preguntas sobre el carácter, historia infantil, el porqué de acontecimientos relevantes, predicción de acontecimientos futuros y muchas otras peguntas más. Pero si no se trabaja con precisión, por ejemplo, empezando por ajustar la hora de nacimiento, tomando las posiciones de los tránsitos al minuto, calculando despacio y con cuidado el tiempo de ocurrencia de las progresiones, etc. No tendremos un resultado útil y que pueda servirnos para lo que necesitamos. No habrán servido de nada los tres mil años de desarrollo de esta ciencia. Y no es su culpa sino la nuestra. Es como si un relojero tratara de montar su reloj fantaseando sobre el destino de los ángeles en lugar de ceñirse a la metodología de un oficio tan antiguo para producir un instrumento que de la hora y no se entretenga con elucubraciones mentales.

Con todos los respetos que me merecen las invenciones surgidas por generación espontánea, en el caso de la ciencia astrológica hace falta mucha comprobación práctica sobre acontecimientos comprobados de la vida de muchas personas para poder validar cualquier descubrimiento, y eso en el supuesto de que este esté respaldado por una base científica sobre el desarrollo histórico del saber tradicional. En otras palabras, hay que tener mucho cuidado en reconocer cuando una intuición tiene base real o simplemente es producto de algún patrón emocional desatado.

Con todo lo anterior no quiero decir que la interpretación astrológica sea un ejercicio intelectual de precisión ni mucho menos, puesto que habrán leído en muchos de mis escritos que hay que utilizar la intuición más que el intelecto y que memorizar recetas ni sirve de gran cosa. Pero como quiera que demasiadas veces la fantasía se disfraza de intuición sobre todo cuando viene cargada de contenidos esotérico-trascendentes, hay que tener la precaución de aplicar un riguroso y muchas veces poco seductor pragmatismo para discriminar lo que es real de lo puramente fantasioso y falto de base que se pueda comprobar.

Juan Trigo

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LOS ECLIPSES DURAN UNOS MINUTOS


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Vayan por delante todos mis respetos a los que elaboran explicaciones trascendentes destinadas a invitar al crecimiento personal, como la que leí a propósito del eclipse de principios de marzo 2016 según la cual los eclipses son oportunidades de realizar cambios, para empujar la vida hacia adelante, u otras interpretaciones, porque cubren una necesidad en el panorama caleidoscópico variopinto de las angustias humanas.

Mi opinión personal la articulo según dos consideraciones: Duran unos minutos y se reduce la energía que nos llega del sol. Y sin duda resulta un espectáculo natural muy fascinante. Poco más. Los relámpagos también son un espectáculo natural estremecedor, pero no podemos hacer otra cosa que protegernos o deleitarnos en su contemplación, ya que ni siquiera podemos recoger su energía porque si bien se producen gracias a un elevado gradiente de potencial, duran tan poco que su intensidad no hace viable un aprovechamiento energético rentable, por ahora.

Para mí el problema básico acerca de la especulación sobre los eclipses es que nos distraemos también con esa fenomenología para ocultar (valga el símil eclipsológico) nuestra atención de la fenomenología que realmente podemos aprovechar: darnos cuenta de lo que ocurre en nosotros y a nuestro alrededor a cada instante de nuestro día  para aprender quien somos realmente. Valga decir que empleamos las más diversas y muchas veces peregrinas fenomenologías para esa ocultación.

No resisto la tentación en este breve comentario de actualidad de recordar al lector la ocurrente y divertida novela de Mark Twain “Un Yanqui en la Corte del Rey Arturo”, en la cual el protagonista, un cow boy trasladado en el tiempo a Camelot, utiliza sus conocimientos astronomía para escapar de una situación muy comprometida. Muchos relatos y películas se han hecho a propósito de uso que el listo de turno hace de un eclipse total de sol para zafarse de una situación irresoluble con cargo a la ignorancia de los aborígenes.

Si pusiéramos un milésima parte de la atención que malgastamos en fenomenologías deslumbrantes pero externas en observarnos desde dentro sin censura previa, probablemente no seríamos pasto tan fácil de los buitres del planeta humano y viviríamos mucho más armónicamente el tiempo que nos ha tocado vivir.

Juan Trigo

¿LA ERA DE ACUARIO?


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Reproduzco aquí como primicia el texto íntegro de un artículo que publicara Servimedia a primeros de Marzo basado en la entrevista días atrás me hizo la periodista Refugio Martínez Ballesteros sobre la llamada Era de Acuario:

 

La Era Acuario o el individualismo de “My way”

Por Refugio Martínez

La Era Acuario ha sido para el espíritu como la leyenda de El Dorado para nuestra cuenta bancaria: una ensoñación inexistente. Siempre hemos querido vivir en un mundo donde la armonía y la paz reinasen por defecto, donde los seres humanos fluyan amorosos con la empatía como emblema y la alegría como estado de ánimo. Esta utopía es la imagen que nos ha llegado sobre la Era Acuario, sin embargo, este planteamiento dicta mucho de la realidad y el presidente de la Sociedad Española de Astrología, explica a UNIVERSO por qué.

Desde el punto de vista astrológico, existen miles de influjos procedentes de las estrellas y, uno de estos influjos son las eran astrológicas. Pera entender un poco mejor en qué consisten estos periodos cosmológicos, Juan Trigo, presidente de la Sociedad Española de Astrología (SEA) explica que “la tierra tiene tres movimientos: uno, el de su propio eje (rotación) que marca los días. El segundo, sobre el sol (traslación) que marca los meses y los doce signos del zodiaco. Y el tercero, de precesión de los equinoccios, que marca las eras astrológicas”.

Este último es un movimiento de ligero retroceso que se produce cuando la tierra gira sobre su propio eje. Algo parecido ocurre cuando una peonza danza en el suelo, esa oscilación hacia atrás es lo que se denomina precesión. La precesión es la que marca las eras y se determina cuando el eje vertical de la tierra está apuntando a una constelación u otra. Este movimiento es tan lento que en vez de tardar un mes en pasar de una constelación a otra, (como ocurre con los signos del zodíaco) tarda casi tres mil años.

Si bien es cierto que cada era dura aproximadamente 2700 años, también es cierto que los expertos no se han puesto de acuerdo en determinar el momento exacto en que se termina la Era de Piscis para dar relevo a la de Acuario. Según Elsa M. Glover ocurrirá en el año 2638, según Shepherd Simpson en el 2080 y según Samael Aun Weor, el 4 de febrero de 1962 cruzamos el umbral de la Nueva Era o New Age o Era de Acuario.

A pesar de las discrepancias con las fechas, en lo que sí hubo unanimidad entre los astrólogos es en la convicción de que las eras afectan de algún modo al comportamiento y la forma de pensar de los seres humanos. En este contexto, la Era Acuario fue concebida como una era que se destacaría por un cambio en la conciencia del ser humano, de hermanamiento universal que llevaría asociado un tiempo de prosperidad, abundancia y paz.

Aunque todas estas ideas empezaron a gestarse a finales del siglo XIX, al amor de las sociedades secretas, lo cierto es que fue en los años 60 cuando se cristalizaron. Los movimientos antibelicistas y la espiritualidad hippie, en Estados Unidos y en Europa, encontraron en los valores de la New Age un soporte perfecto para dar forma a su sentido de la vida, sus pensamientos y sus ideologías.

Sin embargo en la actualidad, estos planteamientos de la New Age probablemente están tan trasnochados como los propios hippies y como este movimiento no destacó por tener una base sólida, a menudo ha sido objeto de burla y desprestigiado. “Sin embargo, desdeñar un movimiento espiritual con el argumento racional de que contiene inexactitudes fácticas es, en cierto sentido, una muestra de que no se ha entendido nada. Las religiones y la espiritualidad son mapas de nuestro territorio emocional, no de nuestro intelecto”, explica, muy acertadamente, John Higgs en su libro Historia alternativa del siglo XX.

Las dos caras de la misma moneda

Si simplificamos lo explicado anteriormente a la mínima expresión, tan solo queda la asociación de estos conceptos: paz y amor con New Age. Asociación que, en su momento de gestación, estaba cargada de sentido porque: “la humanidad se ha encontrado en medio de guerras que no ha querido y, casi siempre en nombre de Dios”, explica el presidente de la SEA. Si a eso le súmanos las dos grandes guerras mundiales es normal que surgiera una amalgama de creencias, movimientos y seudo-religiones que abanderaran el hermanamiento entre los hombres.

Sin embargo, en opinión de Trigo, ese mensaje de paz y amor nos ha llegado trastocado porque Acuario no es un signo que se asocie con la paz: “Acuario es el gran rebelde, el que rompe los esquemas porque se revela contra las estructuras que ha creado Capricornio para garantizar su seguridad. Acuario es el que te está diciendo donde está tu libertad”.

En algunos aspectos, “la Nueva Era no es más que un montaje que empezó con las corrientes ocultitas del siglo XIX y que –añade Trigo- el afán de dinero ha engordado”. Para empezar: “no hay un signo mejor que otro -y para continuar- Acuario no es el salvador. Acuario es un signo independiente. Es el `My way´ que cantaba Fran Sinatra, que corresponde a una persona que hace su vida. La ventaja es que ayuda a los demás sin pedir nada a cambio, porque no quiere ligarse ni siquiera a las gracias”.

En este sentido para el astrologo, igual que todas las monedas tienen dos caras, en la New Age también se puede advertir una cara y una cruz. Por un lado, “la ventaja es que le da a la gente una esperanza de que no todo está definido, atado y bien atado. No todo está determinado por la religión, por el pecado, la culpabilidad y los preceptos monolíticos de la Iglesia. Hay una esperanza en el individuo como persona”.

El inconveniente es convertir a la New Age en una seudo-religión que anula al individuo como tal, porque encorsetarse dentro de una corriente va en contra de la naturaleza intrínseca de Acuario. En este sentido, Trigo explica que “en el momento en que nosotros mismos nos encasillamos dentro del movimiento estamos perdiendo nuestro individualismo y nuestra capacidad crítica. La Era Acuario hace individuos libres y no individuos que se vinculan a un movimiento que los encasilla, por muy New Age que se autodenominen”.

¿Nos influyen los astros?

“La astrología es tan antigua como el ser humano”, afirma el presidente de la SEA. Durante siglos, la astrología ha sido la única ciencia de la que se han servido las civilizaciones antiguas para interpretar y determinar el comportamiento de la vida. Pero, ¿cómo puede afectar la posición de los planetas y las estrellas en nuestro destino? ¿De qué forma podría influir el Universo en un pequeño microcosmos como es el cuerpo del ser humano?

“Así como la luna arrastra las mareas. ¿Cómo no va a arrastrar nuestras emociones, si somos el 70 por ciento de agua?”. Y con esta misma lógica, Juan Trigo explica que: “si notamos los efectos de la luna, por su cercanía, a pesar de ser tan solo un pedrusco. ¿Cómo no nos van a influir otras enormes masas en movimiento como Neptuno, Plutón o Venus?”.

En toda esta enormidad infinita que es el Universo y con tanto tránsito de planetas, constelaciones y estrellas ha llegado el momento de preguntarse hasta qué punto podemos notar los efectos del ´My way´ de la Era Acuario. Para ponernos en situación Trigo matiza que: “estemos bajo miles de influjos, muchísimos, por eso es importante entender a las eras como una nota de fondo dentro de este enorme influjo de energías”. Pero, si todos los seres humanos estamos dentro del mismo influjo cósmico. ¿Por qué a cada uno nos afecta de una manera diferente? “Porque –aclara Trigo- cada uno de nosotros tiene una carta astral, que se determina en función del lugar, el día y la hora de nacimiento y que supone una pauta energética, un manual de instrucción complejísimo, completo y preciso”.

En opinión del presidente de la SEA, además de una carta individualizada, el ser humano nace con algo que nos hace únicos y diferentes al resto de los animales: nuestra curiosidad, nuestra capacidad para preguntarnos por el porqué de las cosas. Pues bien, ahora que estamos en el umbral de esta nueva era. ¿Por qué no fundimos los influjos de Acuario con nuestra curiosidad natural? “Para experimentar, para investigar, para estudiar. No tenemos nada que perder solo la ignorancia”, concluye el astrologo.

LAS ONDAS GRAVITACIONALES


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Allá por la época, ciertamente lejana, en que obtuve el Doctorado en Ingeniería Química, y que asistía a seminarios de Física Cuántica, me intrigó el que de todas las formas de energía conocida, la electromagnética, la nuclear débil, la nuclear fuerte, etc. la única que no tenía asociada partículas con las que establecer ecuaciones para predecir efectos (como la ecuación de onda de Schrödinger para operar con partículas subatómicas) era la gravedad, y por lo tanto hubo que construir un hipotético gravitón para hacernos la ilusión de que se completaba la teoría. Recuerdo como esperábamos de las declaraciones de Stephen Hawking su estudio de la cuántica de la gravitación. Hoy vienen a mi memoria tales devaneos de estudiante de la Politécnica de Barcelona, a propósito de la popularización en estos días de artículos sobre Ondas Gravitacionales porque también estudiábamos la controversia continuidad/discontinuidad protagonizada por de Einstein y Heisenberg, reactivamente, zanjada apresuradamente por el primero con su famosa frase “Dios no juega a los dados”. Lo que también atrajo mi atención fue ese símil suyo de la sábana que lo cubre todo y en la cual una perturbación que ocurre a miles de kilómetros de distancia la sentimos aquí debido a ese medio continuo en el que se propaga todo.

Parece a primera vista lógico que cualquier perturbación en el universo se transmita en forma de ondas, pues así se transmite toda forma de energía. Lo novedoso es haber detectado esas ondas, aunque sea por medio de un complejo interferómetro laser y sobre la perturbación producida por una colisión masiva, aunque sea el efecto de esas ondas gravitatorias muy débiles. Las más fuertes que se podría esperar observar en la Tierra serían generadas por acontecimientos muy distantes y antiguos, como la colisión de dos estrellas de neutrones o de dos agujeros negros masivos, en los cuales una gran cantidad de energía se movió violentamente. Tal onda debería causar cambios relativos en distancia por todas partes en la Tierra, pero esos cambios están en un orden de 1/1021.

Una vez examinada la literatura actual sobre ondas gravitacionales me siguen pareciendo válidas las discusiones académicas que librábamos en mi época de estudiante acerca de la gravedad, una fuerza que dirige y mantiene nada menos que el universo, y sin embargo solo somos capaces de expresar por unas leyes muy simples y evidentes, enunciadas a partir del puro empirismo, como son las de Newton, y que además no podemos encontrar una partícula asociada con la que hacer cálculos y predecir. De todos modos valga el descubrimiento de las ondas gravitacionales aunque solo sea, de momento, para dar la razón a Einstein y la inspiración genial del ser humano en su búsqueda de explicaciones.

Juan Trigo

ALINEACIONES PLANETARIAS


Foto Alineación

Aunque desde el extremo de la plaza veamos que varias personas coinciden en un mismo punto, no quiere decir que realmente estén pisando todos la misma baldosa, sino que pueden estar distanciados muchos metros entre sí. Esta no es una típica ilusión óptica de las que habitualmente nos sorprenden las filigranas de los dibujos de Escher, sino un efecto de simples posiciones y distancias, nada más.

Plaza

En astrología el cálculo de los efectos de los cuerpos celestes sobre nosotros es bastante mas complejo. Para empezar a entenderlo fíjense en la fotografía de la alineación de a planetas tal como lo vemos, y a su lado esa misma supuesta alineación en la hoja de trabajo de un astrólogo que es la Carta Natal. Fíjense que en esta última las cosas son muchísimo más complejas que en La visión del cielo. Entre otras cosas los planetas NO están alineados sino en posiciones distintas, en distinto signo y haciendo aspectos (relaciones) muy distintas. En otras palabras, para medir la influencia de una alineación de planetas usamos la carta natal de su momento del cielo y empleamos la amplia y compleja tecnología de la tradición Astrológica que nos legó su historia milenaria.

 

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Un apunte más. Podemos utilizar la astrología de una forma simplista y tendremos una visión muy reducida o podemos empleemos a fondo para tener una apreciación rigurosa colocando esa carta natal del cielo sobre la de cada uno de nosotros para ver lo que a mi juicio en realidad nos interesa y es cómo afecta esa alineación o cualquier otro fenómeno del cielo en cada uno de nosotros en particular.

 

 

LOS HOROSCOPOS DE PERIODICOS Y REVISTAS


Horoscopos

Vayan por delante mis respetos para quienes realizan horóscopos de periódicos y revistas, algunos los conozco y su intención no es puramente mercantil sino divulgativa y sobre todo para cubrir una necesidad de mucha gente que lee los horóscopos como una herramienta para aclarar ideas y tratar de despejar confusiones o simplemente para divertirse, que también es una necesidad. Siempre he dicho que los horóscopos de periódico o revista no son un fraude o un engaño, simplemente son visiones muy generalistas y que solo pueden aplicarse a la persona que las lee de una forma indicativa para un clima global, pero nuca de forma rigurosa y por tanto este lector hará bien en no tomar decisiones importantes a la luz de esas previsiones, porque afectan a un conjunto muy amplio de la población.

Dicho esto me gustaría referirme a la conferencia que dio mi colega y amigo, el astrólogo italiano Claudio Cannistra, en uno de los congresos de la Sociedad Española de Astrología, que presido, acerca del origen de los horóscopos, a mi juicio no tan merecedora de elogio como la actividad descrita en el párrafo anterior. A principios del siglo pasado aparece la astrología en la vida pública europea y americana, surgiendo de las tinieblas en las que la había recluido la Inquisición, de la mano de dos astrólogos, por un lado Wilhelm Perl, riguroso, austero, dotado de un profundo conocimiento, conocedor de que abrirse camino por el saber astrológico es ciertamente complejo, difícil y requiere dedicación, y por otro Alan Leo seudónimo (sacado de su signo solar) de William Frederick Allan, quien se desanimó pronto en sus estudios ante la complejidad de gran parte de la astrología y lo inaccesible que era para el estudiante medio. Debido a esto, se propuso simplificar drásticamente la astrología, a fin de facilitar su difusión, aprendizaje y práctica. Un ejemplo de esta simplificación fue su enseñanza de que el significado de ciertos signos, las casas y los planetas son esencialmente similares e intercambiables, casi al punto de ser la misma cosa o que tengan el mismo significado, lo cual como es obvio constituye una inútil y burda simplificación.

Pero lo que nos ocupa aquí es que Alan Leo descubrió un modo de ganar dinero rápido y fácil con otra de sus simplificaciones: los horóscopos diarios o periódicos. Apoyándose en sus contactos con la masonería, la Sociedad Teosófica y otras sociedades secretas que proliferaron en aquella época, empezó a publicar esos horóscopos. Básicamente estas predicciones se basan en las posiciones diarias de la luna en relación con los demás planetas. Como se puede ver, como estas previsiones no se pueden referir a parte alguna de una Carta Natal porque cada Carta se define por una hora de nacimiento exacta en horas y minutos por lo menos, es por ello que solo son predicciones aplicables a una población de personas residentes en una ciudad concreta.

En fin, Alan Leo y su esposa disfrutaron de una vida desahogada económicamente por la novedad de la divulgación de la astrología y por el uso que sus simplificaciones lograron abarcar una gran clientela. Hicieron varios viajes a la India, en uno de ellos Alan Leo trato de incorporar algunos elementos de astrología hindú a la occidental, como el uso de los decanatos, que usamos con bastante frecuencia, pero había simplificado tanto el saber astrológico para facilitar su actividad mercantil que perdió profundidad y precisión. Como cualquier moneda tiene dos caras (salvo las de los tramposos que tienen la misma cara por ambas partes) el mérito de Alan Leo fue dar a conocer, como decíamos al principio, la astrología, rescatándola del ostracismo al que la Inquisición Vaticana la había relegado desde el siglo XVII, y divulgarla, permitiendo a la gente descubrir esta poderosa herramienta de autoconocimiento, a condición de que ese autodescubrimiento sea utilizando la astrología de forma rigurosa y completa.

Juan Trigo

 

LA CARTA NATAL, NUESTRA BRÚJULA PERMANENTE


Carta Natal

La Carta Natal es la representación del cielo en cualquier momento y refleja la información de todos los instantes de nuestra vida, por lo tanto es un mapa dinámico donde van apareciendo caminos y paisajes que un minuto antes no estaban, pero que estaba previsto que estuvieran. Y también indicaciones de los paisajes que serán en un futuro, sombras y perfiles translúcidos que te indican qué otros caminos, insospechados hoy, podrás tomar tal día en uno o dos años, o más. Es un libro de consulta que tiene vida propia, un maestro de magos al que consultar siempre que tengamos dudas del porqué ocurrió tal o cual cosa o cómo se va a desarrollar lo que ahora nos ocupa. Un manual interactivo permanente con el que vamos descubriendo cada día un poco más quienes somos y porque estamos aquí, pues este complejo mándala de figuras asimétricas es nuestra conexión con el universo. Una carrera universitaria que dura toda la vida.

Cada aspecto planetario, incluso aquellos que hemos estudiado con mayor atención, pueden ir enriqueciendo su propia interpretación cada vez que los analizamos, como si los viéramos por primera vez, porque es como la sabiduría de la propia vida; jamás termina de enseñarnos ni de sorprendernos. Cada día, cada instante puede ser nuevo y estimulante, y podemos descubrir en lo cotidiano, en aquellas cosas incluso rutinarias de todos los días, nuevas revelaciones acerca de nosotros mismos que nos sorprenden. Por ello, como la Carta Natal es la representación de nuestra propia vida, no deja de aportar nuevas indicaciones y consejos sobre aspectos que ya creíamos conocidos y superados, pues que algo sea conocido no quiere decir que esté terminado, muerto, sino que se mueve y evoluciona, con el propio universo cambiante e impredecible. Nada está superado ni conocido, sino que evoluciona, como el universo. Cuando nos decimos que tal lo cual cosa o situación ya está superada o conocida, que ya lo sabemos todo de ella, en realidad lo que hacemos es cristalizarla, petrificarla, darla por muerta. El mundo fluye constantemente, y lo que encapsulamos, lo que clasificamos definitivamente lo matamos, lo convertimos en residuo inanimado, porque no hay nada definitivo en el evolucionar del universo. Así son nuestras vidas y así las vamos entendiendo dinámicamente por medio de nuestra Carta Natal.

LA CARTA NATAL ES UN TODO COMPLETO


La Carta natal es un todo

Asociando la astrología a los principios universales de filosofía hermética no hay ningún punto de la Carta Natal que esté desconectado ni carente de significado, pues todo está en todo y relacionado con todo. Habrán oído hablar de las casas vacías, planetas sin aspectos, signos y casas interceptadas, etc., y un sinfín de teorías que los acompañan. Bien, pues por la teoría de regencias y dispositores todo se relaciona, todo está conectado. Una casa sin planetas tiene un planeta regente del signo de su cúspide, que está en otra casa y recibe y hace aspectos con otros planetas, un signo interceptado tiene un regente, en fin una casa interceptada tiene su cúspide en un signo que tiene un regente que recibe y hace aspectos. Etc. Vean el esquema de abajo.

 

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Por ese mismo motivo de relación con el todo no tiene sentido hablar de un aspecto aislado del resto del conjunto de la carta. Es aquello tan típico que a veces oímos (tal vez con demasiada frecuencia) “mi Saturno en trino a Venus…”. Hay miles de personas que tienen ese aspecto, pero la Carta de uno es exclusiva y por ello hay que ver donde esta cada uno de esos planetas que aspectos recibe y hace y de que casa es regente, y… etc.

Y por si fuera poco cada Casa puede subdividirse en partes (decanatos Quads, etc.) que tiene cada una un planeta regente distinto, y aún más, cada grado de la carta tiene un significado distinto, según las visiones del alquimista francés del Siglo XVII, Robert Fludd.

Es por todo ello que para interpretar una Carta Natal, adentrándose en la compleja selva de sus múltiples significados, hay que contemplarla durante un rato con calma, observando uno y otro punto y sus relaciones, dejándose impregnar por la gran sabiduría que encierran, y proceder como hace la respiración universal del análisis-síntesis, una y otra vez hasta que vayamos perfilando en nuestra percepción como encarna la persona que nos encargó la interpretación con ese gráfico complejo. Hay significados que aparecen enseguida, son por ejemplo aspectos mayores entre planetas dominantes, pero hay otros, tal vez los aspectos de Kepler, los quintilos y biquintilos que tardan más porque nos hablan de esencias humanas internas de la persona, pero no por ello sean menos explicativos.

Juan Trigo

LAS PROGRESIONES SECUNDARIAS


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La práctica de calcular siempre las Progresiones Secundarias cuando recibimos el encargo de interpretar una carta natal (y son muy fáciles de calcular, y casi todos los programas las calculan) tiene la ventaja de ver en qué momento está nuestro consultante y porqué ha acudido a nuestra consulta. Obviamente las progresiones de los ejes nos permiten apreciar inmediatamente si la hora de nacimiento necesita corrección (que es lo que casi siempre ocurre) y entonces podemos mover los ejes hacia atrás para preguntarle al consultante, en nuestro estudio previo del ajuste de la hora, si cuando tenía tal edad, más menos uno o dos años, ocurrió aquel acontecimiento que lo llevara lejos de su lugar de nacimiento o si cuando contaba con tantos años tuvo aquella operación de vesícula, etc.

Estos estudios previos de la hora de nacimiento nos permiten ir conociendo mejor a nuestro consultante y evitar que un exceso de confianza en la intuición nos juegue malas pasadas. Pues la intuición, facultad básica en la práctica de la interpretación astrológica, ha de irse nutriendo de la verificación con hechos comprobados de la vida de nuestro consultante. Un camino del medio similar al que describía Emmanuel Kant en su puente entre la Critica de la Razón Pura y de la Aplicada. Ni racionalismo ni empirismo puros. Siempre hay una tercera vía que los reúne a los dos con muchísima más eficacia que utilizándolas por separado. No confiarlo todo en la intuición ni aplicar la teoría pura a la hora de interpretar, por más que hayamos desterrado la memorización de símbolos y aspectos y hayamos incorporado a nuestros sentidos los significados profundos de los elementos astrológicos.

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LA REVOLUCIÓN SOLAR SOLO ES UNA PARTE


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La Revolución Solar solo es una parte del conjunto de técnicas de predicción que usamos para orientarnos en lo que debemos prestar atención a partir de nuestro próximo cumpleaños. Y no tiene mucha validez si antes no hemos calculado progresiones, tránsitos, lunaciones, etc.

De un tiempo a esta parte recibo llamadas de personas que me consultan SOLO para que les interprete la revolución Solar cuando están cerca de su cumpleaños, y me cuesta trabajo explicarles que primero tengo que estudiar su carta (suponiendo que la hora de nacimiento haya sido ajustada a la realidad del momento del nacimiento) para comprender la estructura global y los movimientos de energías, luego calcular las Progresiones Secundarias que nos indican en que período de los ciclos vitales nos encontramos, luego ver si hay tránsitos significativos y hacia que parte de le persona y su relación con el mundo se dirigen. En fin las lunaciones nos indicarán que puntos sensibles de la Carta Natal pueden activase en este año. Y finalmente, solo finalmente, levantar la Revolución Solar para ver en qué se enfoca la conciencia central de la persona este año.

La cultura de los obsesionados por ensalzar y hasta deificar las partes en lugar de contemplar y percibir el todo no es de ahora, propia de la sociedad enferma de este final de milenio que clamara Eric Fromm, sino que viene ya de muy antiguo, tanto como antiguo es el cuento o parábola del elefante en la oscuridad. Y en la práctica de la consulta astrológica o mejor aún en el ejercicio de la docencia sobre esta materia siempre me he preguntado si este fenómeno de la parcialidad es debido a pereza, impaciencia, vanidad, obsesión por reclamar la atención?

https://elparaisoestaenelfondodetucorazon.wordpress.com/2011/07/26/el-elefante-en-la-oscuridad/

Podríamos pensar que las personas que piden que se les interprete solo la Revolución Solar lo deben hacer para ahorrarse algo de dinero, pero tampoco tiene demasiado sentido porque la diferencia entre eso y una interpretación completa es abismal, entre otras razones porque interpretar una revolución Solar como una carta aislada no corresponde a nada, porque no tiene nada que ver con un digno ejercicio oracular como podría ser una carta horaria, una tirada de tarot, runas, I-Ching, etc.

Finalmente, como en el cuento del Elefante, todo es una pura cuestión de respeto hacia uno mismo. Se valoran en tan poco estas personas que se conforman con recibir una información sesgada e incluso falsa para orientar sus vidas.

Juan Trigo